Francia y Países Bajos han instado a la Unión Europea a supervisar mejor las normas medioambientales y laborales al cerrar acuerdos comerciales con países fuera de la UE.
El llamado coincide con una anunciada reconsideración de la política comercial exterior, según informan Financial Times y la agencia Reuters. La iniciativa surge en un momento en que la UE intenta negociar un nuevo acuerdo comercial con Gran Bretaña, que supuestamente trataría de socavar las normas laborales y medioambientales de la UE para aumentar su competitividad británica.
La implicación de Países Bajos, tradicionalmente muy favorable al libre comercio, subraya, según diplomáticos franceses, un cambio en el pensamiento europeo sobre la protección de la industria propia. La escasez de equipamiento y suministros médicos durante la pandemia de coronavirus también ha evidenciado que los países de la UE no pueden depender demasiado de naciones externas a la Unión. Un China más asertiva en el comercio mundial y el enfoque agresivo “America First” del presidente Donald Trump también han contribuido a reformar la postura europea hacia el libre comercio.
En su propuesta conjunta a los otros 25 Estados miembros de la UE, los ministros de Comercio francés y neerlandés insisten en que, si es necesario, se incrementen los aranceles a las importaciones cuando los socios comerciales no cumplan con las normas medioambientales y laborales internacionales, según el documento.
Este enfoque también abriría el camino para pronto prohibir o gravar con aranceles adicionales la importación de productos y bienes dañinos para el medio ambiente, debido a las estrictas normas europeas de clima (‘Green Deal’). El Acuerdo de París de la ONU sobre cambio climático también debería ser un requisito para cualquier pacto comercial que los países europeos firmen. El presidente Trump ha decidido retirarse de este acuerdo climático.
Los franceses y neerlandeses, quienes han presentado sus propuestas tanto para nuevos tratados comerciales (con el Reino Unido) como para la revisión de los existentes, consideran que los Estados miembros de la UE deben involucrarse antes y mejor en la política comercial europea.
Además, el presidente Macron ya abogó anteriormente por una política industrial europea más amplia en muchos sectores, no solo en la aviación (Airbus), después de que fracasara la creación de un gran fabricante ferroviario franco-alemán y los países de la UE dependieran para una nueva red móvil 5G de una empresa china o estadounidense. También en sectores como el equipamiento militar, construcción naval y tecnología, los países de la UE a menudo se bloquean entre ellos, lo que finalmente beneficia a naciones fuera de la UE.
Francia ha sido durante mucho tiempo partidaria de una postura comercial más proteccionista. Ya en su primera cumbre de la UE en 2017, el presidente Emmanuel Macron afirmó que atraer inversiones extranjeras no debe significar que Europa quede expuesta al “desorden de la globalización” y advirtió a la UE de no ser “ingenua” en el comercio mundial.

