La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo celebra el lunes una audiencia pública sobre la agricultura en la UE tras el Brexit. El mayor problema es la cuestión de si habrá un acuerdo comercial entre Reino Unido y Europa. La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el primer ministro británico Boris Johnson mantendrán esta noche una reunión urgente para tratarlo.
La audiencia de la comisión AGRI se ha organizado porque en las últimas semanas se ha ido aclarando qué consecuencias tendrá si no hay acuerdo comercial. En ese caso, a partir del 1 de enero (¡en tres semanas!) deberán aplicarse las normas y aranceles aduaneros globales de la OMC, incluyendo un sistema aduanero completo. Ni los puertos británicos ni los europeos, ni los exportadores están en absoluto preparados para ello.
En un acuerdo comercial, la UE y el Reino Unido pueden acordar no imponer aranceles a la importación (= mantener la situación actual), o solo para algunos productos especiales (= protección de la industria propia). En todos los casos, debe haber un 'campo de juego igualitario' y un 'árbitro independiente'.
La audiencia de AGRI tiene como objetivo abordar las consecuencias en la agricultura. Expertos expresarán su opinión sobre la situación amenazante en los sectores y países miembros más afectados.
La discusión agrícola en Bruselas coincide con especulaciones actuales sobre un posible acuerdo pesquero. Los derechos de pesca en aguas británicas del Mar del Norte son uno de los tres grandes obstáculos. También la pesca neerlandesa y el comercio de flores temen lo peor si no hay acuerdo comercial.
Muchas empresas británicas parecen preverlo y ya están realizando tantas compras como pueden en el continente. También están enviando ya la mayor cantidad posible de productos (sin aranceles) a la UE.
Esto ha provocado en las últimas semanas largas colas en el tren del túnel en Calais. La congestión del tráfico es consecuencia del temor a que las nuevas normas aduaneras aún tengan muchas dificultades iniciales.

