Seis organizaciones científicas europeas solicitan en una carta al Parlamento Europeo una revisión profunda de la política agrícola de la UE. Según más de 2500 científicos, la agricultura intensiva actual está destruyendo la naturaleza y, por ello, la política agrícola europea debe ser radicalmente reformada lo antes posible. Vogelbescherming Países Bajos es una de las organizaciones que ha publicado su llamado en la revista especializada Nature.
Los autores afirman que la política agrícola actual de la UE causa un daño enorme a la biodiversidad natural, especialmente en las zonas agrícolas. La política europea está demasiado centrada en la ampliación de la escala para maximizar la cantidad. Esto a menudo conduce a modificaciones irreparables en las áreas, que se vuelven cada vez menos adecuadas como hábitat para aves, insectos o mamíferos.
Los científicos señalan las cifras: en la UE, las aves agrícolas disminuyeron más del 55 % entre 1980 y 2015, y en reservas naturales alemanas la cantidad de insectos se redujo en más de tres cuartos. La población de otras especies animales, así como plantas y hierbas en tierras de cultivo, muestra un retroceso similar. La ampliación de la escala deja muy poco espacio para lindes de campos floridos o bordes de acequias. Además, en muchos lugares el nivel freático se ha reducido en beneficio de los agricultores.
El fondo europeo para subsidios agrícolas es de aproximadamente 60 mil millones de euros. En promedio, cada habitante de la UE paga anualmente 114 euros a la política agrícola común. Esta cantidad fue el foco de una campaña promocional esta primavera en torno a las elecciones europeas. Se distribuyeron billetes de 114 euros en los que se llamaba a una política agrícola europea más ecológica.
Además, la política agrícola de la UE está bajo escrutinio por presunto fraude y abuso de subsidios agrícolas. Después de meses de investigación en nueve estados miembros, The New York Times publicó un artículo que describe cómo políticos en países como Hungría y Chequia malversan parte de los fondos agrícolas para beneficio propio o de grandes terratenientes allegados. Como ejemplo, menciona al primer ministro checo, quien supuestamente recibió decenas de millones en subsidios el año pasado.
The New York Times habla de un sistema de subsidios deliberadamente opaco que socava los objetivos medioambientales de la UE. Bruselas permitiría esta corrupción con complacencia porque abordarla implicaría revisar toda la política agrícola, mientras que precisamente esos grandes subsidios agrícolas son una fuente bienvenida de ingresos para muchos países de la UE.

