El auge del extremismo violento de derecha en el sureste de Europa amenaza la estabilidad política en esa región, especialmente en Kosovo, Bosnia y Herzegovina y Serbia. Esta es la conclusión del centro independiente de estudios neerlandés Hague Center for Strategic Studies (HCSS) en un informe sobre los países balcánicos. Según los investigadores, la mayor desestabilización es causada por Rusia.
Para reducir la lealtad de los países balcánicos al resto de Europa, Rusia usa diversas estrategias para sembrar discordia y despertar sentimientos nacionalistas étnicos, se afirma. Seis países balcánicos han solicitado la adhesión a la Unión Europea, pero algunos países miembros de la UE tienen dudas al respecto.
Según el estudio, Rusia se aprovecha de un sentimiento de identidad eslava compartida, especialmente entre los serbios. Moscú también utiliza la autoridad de la iglesia ortodoxa para apelar a los valores tradicionales que se aplican, por ejemplo, en Serbia.
“En Bosnia y Herzegovina, Rusia intenta, por ejemplo, presentar a los musulmanes como fundamentalistas peligrosos, incentivando la islamofobia. Se hacen afirmaciones similares contra los musulmanes en Kosovo en un intento por socavar los esfuerzos para ser reconocidos internacionalmente como una nación soberana”, explica uno de los investigadores.
Campañas de desinformación antioccidentales y propaganda en los medios contribuyen a la influencia rusa. Esta información falsa también es difundida por élites políticas que simpatizan con la causa rusa, se sostiene.
El informe también señala que organizaciones paramilitares contribuyen al auge de la extrema derecha. Así, Rusia está presente en la región a través de una banda motera financiada por Moscú, el apoyo al Ejército cosaco serbio y los llamados campos de entrenamiento militar patrióticos para jóvenes.
Militares de los Balcanes a veces son invitados a entrenar en Rusia, según el estudio del HCSS. Muchos serbios también habrían ido al este de Ucrania para ayudar allí a tropas paramilitares rusas.
El ascenso de tendencias de extrema derecha no solo bloquea el progreso democrático en estos países, sino que también puede dificultar la adhesión a la Unión Europea, advierte Rrustemi. Justamente la semana pasada el parlamento de Macedonia del Norte se disolvió a sí mismo y convocó elecciones anticipadas, ocho meses antes del fin del mandato actual.
Esta medida sigue la dimisión del primer ministro Zoran Zaev luego de que la Unión Europea no quisiera fijar una fecha para iniciar negociaciones sobre la adhesión efectiva al bloque comunitario. Zaev calificó esa decisión como un “error histórico”.
Según la mayoría de los estados miembros de la UE, ha llegado el momento para que Macedonia del Norte y también Albania comiencen las negociaciones de adhesión, pero en particular Francia y Países Bajos mantuvieron su postura firme, a pesar de la preocupación por la creciente intervención china y rusa en los Balcanes. Francia considera que la UE debe reformar primero el proceso de adhesión. Países Bajos estima que especialmente en Albania todavía hay mucho por hacer contra el crimen y la corrupción.

