La fábrica francesa de trenes Alstom, más de siete meses después de completar la adquisición del fabricante canadiense Bombardier, aún no ha cumplido con todas las condiciones impuestas por la Comisión Europea. Por ejemplo, Alstom debía deshacerse total o parcialmente de su taller en Berlín, pero esto no se ha concretado a pesar de la fecha límite del 31 de julio.
Alstom lleva meses negociando este asunto con la checa Skoda Transportation, pero el proceso se ha vuelto cada vez más difícil. El director de Alstom, Henri Poupart-Lafarge, declaró el mes pasado en la junta de accionistas que estos procesos «son largos y complejos», sin ofrecer más detalles.
Se sospecha que Alstom utiliza la permanencia del centro en Henningsdorf como un “gancho” para asegurarse un importante pedido alemán. El mes pasado, el director abogó por «nuevas inversiones en esta ubicación». En ese sentido, insinuó que mucho dependerá de la licitación para nuevo material rodante para la S-Bahn de Berlín, según informó Der Tagesspiegel.
Un consorcio francés formado por Alstom y Transdev compite con Deutsche Bahn, que se alió con Siemens y Stadler, por el contrato para el nuevo material de la línea rápida de tranvía elevado S-Bahn en la capital alemana. El gobierno alemán desea mantener el empleo generado por ese multimillonario contrato dentro del país. Para alcanzar este objetivo, aparentemente Alstom quiere mantener abierta la planta de Hennigsdorf.
En los últimos años, Siemens y Alstom negociaron intensamente una posible fusión de sus industrias ferroviarias alemana y francesa. Sin embargo, dichas conversaciones fracasaron finalmente ante las objeciones de las autoridades antimonopolio de la UE por la formación de conglomerados con demasiado poder de mercado. Entonces, Alstom optó por adquirir el fabricante canadiense.
Actualmente, en Europa se oyen cada vez más voces que piden permitir grandes fusiones, incluso si estas generan rivales demasiado poderosos para empresas más pequeñas del sector. Se reclama con creciente insistencia una política industrial europea. La UE debe asegurarse de que sus sectores industriales y economías no queden dominados por potencias como EE. UU. y China.
Según informes no confirmados, Alstom habría ofrecido a la comisaria europea Vestager cerrar el centro de producción de Alstom en Reichshoffen, Francia, a cambio del cierre de la planta alemana. Una portavoz de la Comisión Europea se negó a comentar sobre los “últimos obstáculos” en el expediente Alstom-Bombardier.

