Finlandia y Estonia enfrentaron la semana pasada interrupciones en el suministro eléctrico y en las comunicaciones debido a daños en el cable de corriente Estlink 2 y varios cables de internet. La UE reaccionó de manera rápida y firme ante estos intentos de sabotaje, que se vinculan con las crecientes tensiones con Rusia.
Las autoridades finlandesas han incautado el barco Eagle S. Esta embarcación, registrada en las Islas Cook, se sospecha que forma parte de la "flota en la sombra" rusa. Esta flota, compuesta por petroleros antiguos, desempeña un papel clave al evadir las sanciones occidentales relativas a productos petrolíferos rusos. Actualmente, el barco está siendo inspeccionado a fondo por la guardia costera finlandesa.
La UE elogió la acción rápida de Finlandia y subrayó la necesidad de solidaridad entre los estados miembros para proteger infraestructuras críticas. En Bruselas, la Alta Representante para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, declaró que estos intentos de sabotaje constituyen una amenaza grave para la estabilidad de Europa. La UE está considerando sanciones más estrictas contra Rusia y medidas específicas dirigidas a la flota en la sombra.
La OTAN ha anunciado que incrementará su presencia militar en el Mar Báltico. Esto incluye patrullajes marítimos más intensos y el despliegue de tecnologías avanzadas para detectar y prevenir sabotajes. Además, Estonia ha movilizado su marina para proteger el cable Estlink 1 que está en funcionamiento.
El primer ministro finlandés, Petteri Orpo, describió a Rusia como una “amenaza permanente y peligrosa” para Europa. Destacó la necesidad de reforzar la defensa europea y de tener una estrategia clara para asegurar la frontera entre Finlandia y Rusia, que también es frontera de la OTAN. Orpo hizo un llamado a continuar apoyando a Ucrania como parte de la política de seguridad europea más amplia.
Los incidentes de sabotaje subrayan la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas en el actual contexto geopolítico. Los expertos señalan que una cooperación más estrecha dentro de la UE y entre los aliados es esencial para neutralizar estas amenazas. Además de aumentar la protección física de las infraestructuras, también se está invirtiendo en ciberseguridad y otras medidas preventivas.

