El llamado llega en un momento crucial, ya que Georgia celebrará elecciones parlamentarias dentro de dos semanas y espera acelerar las negociaciones para su adhesión a la UE. Bruselas considera que mantener una política proeuropea es una condición para avanzar en el camino hacia la membresía. La Comisión Europea ya ha indicado que Georgia debe cumplir con 12 reformas para fortalecer el estado de derecho, la libertad de prensa y las reformas democráticas.
Aunque Georgia obtuvo el estatus de candidato a la UE el año pasado, el Parlamento Europeo enfatiza en una resolución que el partido gobernante Georgian Dream —que parece encaminado a ganar las elecciones— está adoptando una línea cada vez más autoritaria.
Las tensiones en torno a las leyes prorrusas se han intensificado desde principios del año pasado entre partidos pro-Moscú y pro-UE. Aunque la legislación fue retirada tras grandes protestas, sigue siendo un tema muy delicado en el periodo previo a las elecciones.
A pesar de esta división interna, el apoyo popular hacia la membresía en la UE sigue siendo fuerte en Georgia, especialmente entre los jóvenes y grupos proeuropeos. Las elecciones del 26 de octubre son vistas como un momento decisivo para el futuro del país. Los partidos de oposición, bajo el liderazgo de la presidente proeuropea Salome Zourabichvili, han formado una alianza para intentar derrotar al partido prorruso Georgian Dream.
La Unión Europea ha reiterado la importancia de que las elecciones se desarrollen de manera libre y justa. De no ser así, la UE amenaza con posibles sanciones, incluyendo la suspensión del acceso sin visa para ciudadanos georgianos y la retirada de paquetes de ayuda financiera.
El retroceso democrático de Georgia es un motivo de gran preocupación en Bruselas y Estrasburgo. En la propia Georgia, la opinión pública está dividida. Aunque muchos ciudadanos apoyan la integración europea, también existen fuertes corrientes prorrusas dentro de ciertos partidos políticos. Esto genera polarización política y amenaza la estabilidad del país. El resultado de las elecciones será determinante para saber si Georgia continuará su rumbo europeo o si caerá hacia el autoritarismo.

