Los ministros de Finanzas de la UE vuelven a debatir el martes por videoconferencia qué recursos financieros puede emplear la Unión Europea para absorber los golpes económicos y sociales de la crisis del coronavirus. Se trata de reunir cientos de millones de euros de fondos y saldos ya existentes y de captar nuevas fuentes de dinero.
Las relaciones entre los países del sur de la UE y los países del norte están actualmente muy tensas. Holanda, Austria, Finlandia y Alemania bloquearon hace dos semanas la activación del fondo de emergencia del Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM). Ahora se acusa a estos países de no ser solidarios con los muy afectados Italia y España por el coronavirus.
El ministro holandés Wobke Hoekstra afronta la difícil tarea de mostrar que la posición holandesa inicialmente negativa se ha suavizado un poco, pero que Países Bajos aún así quiere negociar con cierto freno. Holanda ya ha prometido mil millones en ayuda financiera para combatir los costos médicos del coronavirus.
Sobre un paquete de apoyo para la recuperación de la economía colapsada de esos países del sur de Europa, Holanda se muestra más cautelosa. El primer ministro Mark Rutte anunció la semana pasada que hablaría con los primeros ministros de Italia y España, pero eso aún no ha ocurrido. Rutte tampoco quiere activar el ESM, que fue lanzado en 2012 para rescatar países con problemas financieros, de forma ilimitada y sin condiciones.
La Comisión Europea propuso que la UE tome prestados 100 mil millones de euros a los bancos. Los países de la UE podrían entonces pedir préstamos favorables a la Comisión para financiar prestaciones temporales y reducciones de jornada. Bajo el liderazgo de París y Roma, varios gobiernos quieren emitir un nuevo tipo de eurobonos. Holanda está en total contra de emitir estos eurobonos, porque significaría contraer deudas conjuntas multimillonarias. Holanda y Alemania no quieren saber nada al respecto.
El director ejecutivo del fondo de emergencia europeo ESM ha hecho un llamado a la solidaridad de los países de la UE. Klaus Regling aboga por una respuesta financiera conjunta y señaló la semana pasada que las deudas europeas no son algo nuevo. Parte de ese fondo ESM podría ponerse rápidamente a disposición de los países en apuros. Holanda considera que, en una etapa posterior, esos países deberían reestructurar su economía. Italia se opone rotundamente a condiciones. Los diecinueve países de la eurozona son accionistas de ese fondo, pero hoy en Bruselas también pueden participar en la discusión países que no pertenecen a la eurozona.

