La recuperación parcial de las transacciones bancarias internacionales rusas sería una concesión a Moscú, destinada a asegurar la continuidad de la exportación ucraniana de granos por el Mar Negro.
Los acuerdos internacionales al respecto (también con la ONU y Turquía) vencen el 17 de julio, y no parece que Moscú esté dispuesto a extender por cuarta vez el paso libre. En el marco de ese acuerdo, Ucrania exportó el año pasado más de 32 millones de toneladas, principalmente maíz y trigo.
Moscú reiteró el lunes su pesimismo sobre las perspectivas de renovar el acuerdo. Hubo poca reacción directa en los mercados mundiales de granos el lunes, con precios del trigo casi sin cambios.
“Existe una creencia general en el mercado de que el acuerdo de suministro con Ucrania no se renovará a menos que Rusia obtenga concesiones sustanciales”, dijo un comerciante europeo de granos al Financial Times (FT).
Debido al boicot occidental a Rusia, el país está desde el año pasado excluido del sistema internacional de pagos SWIFT. “Relajar las sanciones bancarias sería un método rápido para darle algo a Rusia”, afirmó el comerciante, añadiendo que aún existen muchas dudas sobre si el acuerdo será renovado.
Como dos de los mayores productores agrícolas del mundo, Rusia y Ucrania son actores importantes en los mercados de granos y semillas oleaginosas, que van desde trigo y cebada hasta colza y aceite de girasol. Rusia también domina el mercado de fertilizantes.
Aparte de restaurar el acceso a SWIFT, Rusia también busca reanudar el suministro de maquinaria agrícola y piezas, así como levantar restricciones sobre seguros y reaseguros.

