Gracias al acuerdo, se han eliminado los aranceles a la importación de productos agrícolas importantes de la UE, como carne de cerdo, vino y vino espumoso, chocolate, dulces y galletas.
El acuerdo tiene en cuenta los intereses de los productores de productos agrícolas sensibles como los lácteos, la carne de vacuno, carne de oveja, etanol y maíz dulce de la UE, destaca la Comisión Europea. No habrá liberalización del comercio en estos sectores. En cambio, el acuerdo permitirá solo cantidades limitadas de importación libre de impuestos o con tarifas reducidas desde Nueva Zelanda mediante los llamados contingentes arancelarios.
La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, afirmó que el acuerdo creará grandes oportunidades para las empresas de la UE. Además, el acuerdo de libre comercio protege la lista completa de vinos y bebidas espirituosas de la UE (casi 2.000 denominaciones), y 163 de los productos con indicaciones geográficas más reconocidas permanecerán protegidos en Nueva Zelanda, incluyendo quesos, jamones y aceitunas.
Según la Comisión Europea, el acuerdo generará a las empresas de todos los sectores económicos una reducción arancelaria anual de aproximadamente 140 millones de euros. Se espera que el comercio bilateral aumente hasta un 30 % en diez años. Las inversiones de la UE en Nueva Zelanda podrían incrementarse hasta en un 80 %.
Además, el acuerdo incluye compromisos en materia de sostenibilidad, como el cumplimiento del Acuerdo de París y los derechos laborales fundamentales.

