La Comisión Europea no solo quiere abordar la contaminación del aire por CO2, sino también las emisiones de metano. La UE no solo busca un impuesto sobre la contaminación por CO2, sino que también quiere obligar a las empresas energéticas a detectar y reparar las fugas de gas natural antes. Y Bruselas pretende incentivar a los agricultores a que revisen el menú de sus vacas y consideren una dieta diferente.
Dado que la Unión Europea quiere ser climáticamente neutra en treinta años, reducir solo las emisiones de CO2 no es suficiente. También se debe actuar contra el metano, afirmó el vicepresidente Frans Timmermans. Señaló que el metano, conocido como gas natural, es en realidad mucho más potente y perjudicial que el CO2.
Lo que una vaca consume determina lo que produce, esto también se aplica al metano. Por eso, la Comisión Europea cree que los agricultores podrían aprender unos de otros qué tipo de alimento ofrecer a su ganado para que su estiércol produzca menos gas.
Además, los ganaderos podrían beneficiarse de los avances tecnológicos y programas de cría de otros. Asimismo, la Comisión quiere "estimular" a los agricultores a usar más los residuos y el estiércol para generar biogás y otros biomateriales.
Los países de la UE son responsables solo del 5 % de las emisiones mundiales de metano. Pero, dado que desempeñan un papel importante en la agricultura y el tratamiento de residuos, la influencia de la UE podría ser mayor, según la Comisión.
Para tener un mejor control sobre la dispersión del metano, también es necesario mejorar el monitoreo de las emisiones, que actualmente es limitado. Por eso, la UE quiere establecer un observatorio internacional global del metano. Además, satélites europeos identificarán "superemisores" y grandes fugas de gas.

