Las estimaciones para la producción de trigo blando han caído a 116,5 millones de toneladas, una disminución considerable en comparación con las proyecciones previas.
Los menores rendimientos se atribuyen a una combinación de condiciones climáticas adversas, como lluvias persistentes, sequías y olas de calor, así como al impacto de la guerra rusa en Ucrania. Todo esto no solo conduce a una menor producción, sino también a preocupaciones sobre la calidad de las cosechas. Probablemente esto resultará en un aumento de los precios de los cereales en un futuro cercano.
En Alemania, especialmente en los estados federados de Baden y Baja Sajonia, se reportan cosechas menores debido a lluvias persistentes y condiciones meteorológicas adversas, con una calidad reducida de los cultivos.
En Polonia se espera una notable caída en la producción de cereales, especialmente en comparación con el año pasado. Se prevé que el rendimiento total de cereales en Polonia sea inferior al de 2023, a pesar de que se sembró más terreno.
Austria también reporta cosechas menores, con una producción total por debajo de las expectativas. Se han reajustado las previsiones para la cosecha de trigo, y es probable que el rendimiento final sea más bajo de lo inicialmente estimado.
La situación en Ucrania es más compleja. Aunque el país ha logrado incrementar sus exportaciones de cereales a pesar de los ataques rusos intensificados, las expectativas de cosecha permanecen inciertas. El Banco Nacional de Ucrania ha elevado ligeramente las previsiones de cosecha, pero sigue siendo incierto cómo la guerra y las condiciones climáticas afectarán la producción final.
Francia, el mayor productor de trigo de la UE, informa una caída del 25% respecto al año pasado, resultando en la cosecha más baja desde 1987.
En general, la situación en los mercados de cereales se caracteriza por incertidumbre y preocupaciones sobre la sostenibilidad de las cosechas bajo las condiciones actuales. Las próximas semanas serán cruciales para los rendimientos finales y el impacto subsecuente en los precios de los alimentos en Europa.

