Alemania otorgará en los próximos años más de tres mil millones de euros en subsidios para la calefacción urbana colectiva proveniente de fuentes de energía sostenible. El subsidio también busca acelerar la construcción de instalaciones de biogás “verdes”.
Alemania quiere ser completamente independiente en tres años de la importación de petróleo y gas desde Rusia, y así también reducir considerablemente sus emisiones de CO2.
El nuevo programa de subsidios para la transformación de la calefacción urbana existente y para la creación de nuevas redes neutras en carbono recibió esta semana luz verde desde Bruselas. La Comisión Europea no considera estas ayudas como apoyo estatal que distorsione la competencia.
La ayuda estatal alemana no solo está dirigida a grandes proveedores de energía y municipios, sino también a cooperativas privadas o asociaciones registradas que pueden obtener subsidios para inversiones en redes de calor.
Especialmente en ciudades y áreas densamente pobladas, la conexión a calefacción urbana climáticamente neutra es la mejor solución para eliminar la calefacción con petróleo y gas, tanto a nivel individual como colectivo, según la coalición de centroizquierda alemana.
Alemania depende en más de tres cuartas partes de la energía que importa de Rusia. Para reducir eso, Berlín aprovecha todas las oportunidades. Además de la importación de gas natural licuado (GNL), se contempla mantener abiertas por más tiempo centrales eléctricas de carbón. También es aparentemente discutible posponer el cierre de las centrales nucleares, así como la perforación para gas natural en el Mar del Norte.
El ministro de Economía, Robert Habeck (Verdes), anunció la semana pasada planes para un ahorro energético profundo, que incluyen la expansión de aerogeneradores marinos, parques solares e instalaciones para producción de biogás. Los límites actuales sobre la producción anual máxima (y otras barreras legales) serán suspendidos por decreto.

