La Oficina de Planificación Ambiental (PBL), el Instituto Nacional de Salud Pública y Medio Ambiente (RIVM) y el instituto agrícola de Wageningen (WUR) también indican que La Haya no debe dejar que las provincias resuelvan este asunto por sí solas, sino que debe retomar parte del control. Esto subraya la necesidad de medidas más decididas a nivel nacional y no esperar a ver qué proponen las provincias.
Los expertos critican los vagos planes de nitrógeno presentados por las provincias, concluyendo que estos planes son inviables y no cumplirán con los objetivos ambientales. Además, las provincias afirman necesitar al menos el doble de los 24 mil millones de euros que el ya caído gabinete Rutte-4 había previsto para ello. Ese monto fue declarado “controvertido” por el Parlamento, por lo que en la cuestión del nitrógeno prácticamente no se ha avanzado desde 2019.
Países Bajos está bajo presión para abordar la crisis del nitrógeno, principalmente por sentencias vinculantes de jueces holandeses y del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que han dictaminado que Países Bajos no hace lo suficiente para reducir las emisiones de nitrógeno. Debido a las zonas Natura 2000, Países Bajos debería haber hecho algo ya durante unos veinte años "para mejorar la naturaleza", habiendo decidido entonces hacerlo mediante la reducción de las emisiones de nitrógeno.
El sector agrícola está en el centro de esta discusión, ya que sigue siendo uno de los principales emisores de nitrógeno en Países Bajos. Esto ha provocado llamados a una reducción significativa del ganado, lo que es una propuesta controvertida para muchos agricultores. Esto ha llevado a protestas de agricultores, la creación y auge de un nuevo partido rural favorable a los agricultores (BBB), pero Países Bajos todavía no cumple con los acuerdos previos con la UE.
En la política holandesa, el PVV y el BBB son firmes opositores a la “reducción obligatoria del ganado” debido a las normas europeas ambientales y de naturaleza obligatorias. También hay grandes reservas dentro de VVD y CDA, mientras que en otras partes de Europa los agricultores protestan contra las mejoras ambientales en la agricultura. En las negociaciones actuales para formar una nueva coalición de gobierno en Países Bajos, este tema podría ser un gran obstáculo.
El debate sobre el nitrógeno sigue siendo un desafío para Países Bajos, que intenta encontrar un equilibrio entre proteger el medio ambiente y apoyar al sector agrícola. Con la creciente presión tanto a nivel nacional como europeo, seguirá siendo en los próximos años uno de los mayores retos para la política y los responsables de la toma de decisiones en Países Bajos.

