Debe establecerse una prohibición europea sobre la autorización de productos artificiales dañinos para la salud como el compuesto químico PFAS. Esto fue propuesto por la ministra holandesa Stientje van Veldhoven (Medio Ambiente) a sus homólogos de la UE en Bruselas.
Con una prohibición de autorización (propuesta de restricción), el PFAS y otros productos similares estarán prohibidos en todas las aplicaciones no esenciales. Dinamarca, Suecia, Luxemburgo, Bélgica, Austria, Italia y Francia apoyaron la propuesta holandesa.
La ministra holandesa Van Veldhoven comentó: “Creo que debemos cerrar el grifo para el PFAS. La capa de teflón puede ser útil en una sartén, pero estas sustancias nunca se descomponen en nuestro medio ambiente y pueden ser dañinas para nuestra salud. El PFAS entra diariamente por todos lados a nuestro país. No podemos resolver esto solos y tenemos que abordar el problema en toda Europa.”
En 2018 se descubrió que el PFAS se encuentra en cantidades minúsculas en todo el suelo nacional. PFAS es el nombre colectivo para alrededor de 6000 sustancias hechas por el hombre, algunas de las cuales se sospecha que son cancerígenas. Está claro que estas sustancias una vez en el medio ambiente nunca se degradan. Este material se usa, entre otros, en el recubrimiento antiadherente de las sartenes, ropa repelente al agua y reflectores.
Recientemente, al conocerse que la cantidad de PFAS en el suelo excedía ampliamente los límites permitidos, el gobierno holandés impuso una prohibición de transporte de tierra contaminada. Esto detuvo casi por completo la construcción de nuevas edificaciones. Por ello, el gobierno amplió los criterios pero decidió trabajar simultáneamente en una prohibición a nivel europeo.
Lo particular de la propuesta de restricción ahora presentada es que por primera vez se prohibirán todas las sustancias dañinas de PFAS, unas 6000 en total, en un solo acto. Así se evita que una sustancia PFAS sea reemplazada por otra de su misma familia.
Se espera que la prohibición entre en vigor en cinco años. El primer paso es que Países Bajos explique por qué es necesaria la restricción, incluyendo riesgos, alternativas, costos asociados y los beneficios esperados para el medio ambiente y la salud. Luego le corresponde a la Comisión Europea y, finalmente, al gobierno de la UE y al Parlamento Europeo tomar la decisión.

