Las fábricas europeas de fertilizantes rechazan la propuesta de la Comisión Europea de no implementar el impuesto ambiental CBAM sobre la importación de fertilizantes no europeos.
Según las fábricas de fertilizantes, Bruselas debe mantener el impuesto adicional sobre los fertilizantes (más baratos) rusos, para así estimular la industria de la UE y abrir ese mercado.
Bruselas está considerando renunciar a ello para beneficiar a los agricultores europeos y así mitigar el impacto negativo del tratado Mercosur en ellos. Esa multa sobre la importación de fertilizantes baratos eleva sus costes de producción.
Según los fabricantes de la UE, permitir durante más tiempo fertilizantes rusos más baratos puede aumentar la presión sobre la producción europea. Advierten que esto podría tener consecuencias para las inversiones y el empleo en el sector europeo de fertilizantes. Las consecuencias concretas por país o empresa aún no están claras.
Diversos países dentro de la Unión Europea abogan por una excepción o suspensión temporal del impuesto fronterizo CBAM sobre fertilizantes. La cuestión se discutirá más adelante este mes en estructuras de consulta entre los países de la UE y la Comisión Europea. El tema está en la agenda de reuniones donde se combinan agricultura y comercio. Aún no se ha tomado una decisión definitiva.
También otros actores siguen la discusión con atención. Empresas activas en tecnologías de producción más limpias advierten que flexibilizar las reglas ambientales podría entrar en conflicto con los objetivos climáticos existentes de la UE.

