Polonia comenzó el martes la construcción de una valla a lo largo de la frontera con Bielorrusia para bloquear el acceso de migrantes ilegales. La valla tendrá 5,5 metros de altura, 186 kilómetros de longitud y costará 350 millones de euros construirla. Polonia y Bielorrusia comparten una frontera de 418 km.
El parlamento polaco decidió en noviembre levantar un muro fronterizo en respuesta a los miles de migrantes que desde el verano pasado intentan cruzar la frontera polaca desde Bielorrusia.
La nueva valla estará equipada, entre otras cosas, con cámaras y detectores de movimiento para ayudar a los guardias fronterizos a prevenir el tráfico de personas. “La valla temporal (hecha de alambre de púas) ya nos ha ayudado mucho porque nos dio tiempo para prepararnos mientras un grupo de migrantes estaba a punto de atacar, para abrir un paso, tiempo para movilizar suficientes recursos y personal para evitarlo”, declaró un portavoz de la guardia fronteriza. Se espera que la construcción esté terminada en junio.
El proyecto ha generado preocupación entre activistas de derechos humanos y medioambientales. Los primeros temen que los migrantes que huyen de situaciones de conflicto no puedan solicitar asilo, y los segundos temen las consecuencias negativas para la naturaleza del área boscosa en la frontera.
La Unión Europea ha acusado a Bielorrusia de facilitar la inmigración ilegal hacia países de la UE como represalia por las sanciones impuestas tras las controvertidas elecciones presidenciales de agosto de 2020, la posterior represión de protestas pacíficas y el secuestro de un avión comercial para arrestar a un destacado periodista opositor.
Miles de migrantes, principalmente de Oriente Medio, incluyendo el Kurdistán Iraquí, Siria y Líbano, pero también de Afganistán, intentaron el año pasado cruzar la frontera polaca hacia la UE.
Frontex, la autoridad fronteriza de la UE, detectó el año pasado casi 8,000 cruces ilegales por las fronteras con Bielorrusia – Polonia, Lituania y Letonia. Esa cifra es mil veces superior a la del año anterior. Cerca de una docena de migrantes han muerto en la frontera hasta ahora.
Polonia ha declarado el estado de emergencia en su frontera, lo que limita el acceso a la zona para periodistas y organizaciones humanitarias, eliminando la supervisión de la crisis en desarrollo.

