A mediados de noviembre, el parlamento italiano aprobó una ley que prohíbe la producción y distribución de alimentos y piensos para animales elaborados en laboratorio a partir de cultivos celulares. Pero el proyecto emblemático del gobierno de derecha de la primera ministra Giorgia Meloni está en riesgo de sufrir un revés por la intervención del presidente.
El presidente italiano Sergio Mattarella afirma que primero quiere contar con la aprobación de la Comisión Europea. Ya durante la redacción de la ley, Mattarella expresó dudas sobre si la ley podría estar en conflicto con las normas de libre mercado de la UE.
Según informaciones en los medios italianos, el ministro italiano de Agricultura, Francesco Lollobrigida, aparentemente intentó deliberadamente omitir la evaluación de la Comisión Europea. Ahora el presidente Mattarella insiste en seguir los procedimientos requeridos por la UE.
La coalición italiana ha declarado que la prohibición es necesaria para proteger al público de posibles riesgos para la salud y para salvaguardar la ganadería italiana y la cocina tradicional.

