La carne importada desde los Países Bajos se venderá en las carnicerías del norte, donde la carne de cordero congelada costará 11,42 euros por kilogramo y la carne picada de vacuno congelada y envasada se venderá a 8,56 euros por kilogramo. La primera ministra Ustel declaró que recibieron ofertas para el suministro de carne desde España, Rumania y los Países Bajos, y que eligieron la propuesta holandesa.
Raşit Şenkaya, presidente de la Asociación de Carniceros, afirmó que la decisión de importar carne holandesa fue unilateral. Señaló que los carniceros habrían aceptado la importación de canales para no perder sus empleos. Pero se oponen a la importación de carne preparada y carne picada congelada desde los Países Bajos.
Con ello, los administradores turcochipriotas buscan hacer algo frente a los altos precios de la leche cruda y la carne. El primer intento para actuar en esta materia fue el mes pasado con la introducción de controles de precios sobre la carne de cordero. Sin embargo, los carniceros esquivaron esto introduciendo un “cargo especial”.
En los últimos meses, los habitantes del Norte de Chipre han aumentado el contrabando de carne y productos lácteos desde la vecina República de Chipre, independiente y miembro de la UE, situada al sur.
El Norte de Chipre sólo es reconocido por Turquía, y Naciones Unidas supervisa la “línea verde de demarcación”. La economía del norte está completamente vinculada a Turquía, pero ahora se ha decidido importar carne congelada desde los Países Bajos.

