Cuatro países de la UE, entre ellos Países Bajos, afirman que el uso del glifosato en la agricultura no es tan inseguro como para prohibirse completamente. No existe ninguna evidencia científica que demuestre que sea tóxico o cancerígeno, según comunican a la Unión Europea.
Los cuatro países "piloto" aseguran que el glifosato no provoca mutaciones en las células reproductoras, no es dañino para la reproducción y no es cancerígeno ni tóxico. Sin embargo, todavía existen peligros debido a la acumulación en el suelo y el agua. El glifosato, el herbicida más utilizado en el mundo, está actualmente autorizado en la UE hasta diciembre de 2022.
Francia, Hungría, Países Bajos y Suecia han examinado, a petición de la UE, toda la evidencia presentada por empresas químicas que buscan renovar la aprobación del producto, aunque el Parlamento Europeo se opone mayoritariamente a ello. Los grupos ecologistas afirman que el producto amenaza no solo a la naturaleza sino también a la salud humana.
La clasificación de los productos químicos hasta ahora se ha basado exclusivamente en las propiedades peligrosas de la sustancia en sí, sin tener en cuenta las posibles consecuencias de la exposición. La propuesta de los cuatro países piloto no contempla modificar la clasificación y evaluación de riesgos existentes.
En algunos países de la UE se ha intentado imponer una prohibición del glifosato. Por ejemplo, Luxemburgo estableció una prohibición total a partir del 1 de febrero de 2020, pero fue revocada por el Tribunal de Justicia Europeo. Actualmente, Austria está en proceso judicial por una prohibición parcial.
Las organizaciones de seguridad alimentaria y sanitaria de la UE organizarán audiencias públicas sobre este informe a mediados de septiembre. Después, el Parlamento Europeo, la Comisión Europea y los 27 ministros de Agricultura deberán intentar llegar a un acuerdo.

