En Bulgaria, la asociación de gobiernos municipales aboga por prohibir el uso de glifosato en áreas habitadas. La Asociación de Pueblos Búlgaros quiere prohibir y penalizar el uso privado de pesticidas que contengan glifosato.
La prohibición debe aplicarse en áreas urbanas, incluyendo terrenos privados, jardines, la red vial municipal, parques, callejones, aceras, patios de juego y edificios públicos, debido al riesgo para la salud pública.
Las autoridades municipales búlgaras también proponen limitar el uso de glifosato por parte de los agricultores a por lo menos 500 metros de los bordes de las parcelas agrícolas y zanjas. Cerca de colmenas, la prohibición debe aplicarse en una “zona verde” de al menos 1000 metros.
La Organización Mundial de la Salud ha calificado al glifosato como “probablemente cancerígeno”. Existen estudios científicos que señalan el uso de glifosato como causa de una gran mortalidad en las poblaciones de abejas.
La Comisión Europea aprobó su uso hasta finales de 2022. Hasta la fecha, varios países de la UE abogan por una prohibición total, entre ellos Austria, Bélgica, Italia, República Checa, Grecia, Dinamarca, Países Bajos, Portugal y Luxemburgo. Próximamente la UE deberá decidir si se extiende el uso temporal, o si se impone una restricción o una prohibición.
Expertos de cuatro países de la UE, incluidos los Países Bajos, realizaron un estudio científico a petición de Bruselas. Recientemente recomendaron que la autorización temporal del producto era adecuada y justificada.
LTO Países Bajos calificó esta conclusión como una buena noticia y considera que los resultados confirman la legitimidad de la autorización existente del glifosato. Para los agricultores y horticultores, esta conclusión es importante, ya que confían en que los productos que utilizan son seguros para personas, animales y medio ambiente.

