Grecia quiere desalojar tres campos de refugiados y reubicar a los refugiados en otros campos cerrados. En los tres campos en las islas de Lesbos, Samos y Quíos, frente a la costa de Turquía, actualmente permanecen más de 27.000 personas en total.
En las próximas semanas, alrededor de 20.000 solicitantes de asilo también deberán ser trasladados desde las islas al continente griego. Estas medidas responden al aumento del número de migrantes que intentan entrar al país desde Turquía.
Entre los campos que serán reemplazados se encuentra el infame campo de Moria. Oficialmente, este campo tiene capacidad para unas 3.000 personas, pero en este momento alberga a más de 15.000 migrantes en condiciones deplorables. Los otros dos campos, en Kos y Leros, serán renovados y ampliados. En estas islas la situación es, según se reporta, menos dramática, alojándose allí unas 5.000 personas más.
En los últimos cuatro meses han llegado 40.000 migrantes a Grecia, según informa el gobierno griego. En una entrevista reciente con el periódico alemán Handelsblatt, el primer ministro Mitsotakis criticó duramente a la Unión Europea, que "ignora el problema". “Esto no puede continuar así”, afirmó el primer ministro griego.
La Cámara de Cuentas Europea es muy crítica con la forma en que la UE maneja a los migrantes y refugiados que llegan a Grecia y Italia. En los últimos años, tras la llegada de más de un millón de refugiados procedentes de Oriente Medio y África del Norte, se puso en marcha una operación de emergencia para distribuir de manera justa a los inmigrantes por Europa. Grecia e Italia habían solicitado esta medida. Estos dos países simplemente no podían procesar el flujo.
La Cámara de Cuentas Europea constató la semana pasada que las medidas son muy insuficientes. El objetivo era acelerar el traslado de personas desde Grecia e Italia hacia el resto de la Unión Europea. El número de refugiados que llegan a Europa ha disminuido, pero esto no ha aliviado la presión sobre los llamados “puntos críticos”.
En Grecia, que tiene los mayores problemas, la capacidad ha aumentado, pero no lo suficiente para resolver el atraso acumulado. Por ejemplo, la registración de refugiados y la toma de sus huellas dactilares han mejorado notablemente, pero sigue siendo muy lento. También hay falta de expertos encargados de investigar si las personas califican o no para solicitar asilo.

