Según medios británicos, las autoridades aún no tienen en orden sus procedimientos aduaneros ni los programas de TIC necesarios. Además, todavía no cuentan con el personal adecuado. Los países de la UE, desde la salida del Reino Unido del mercado europeo, sí han comenzado con controles en la importación de productos británicos.
Esto provoca retrasos en los controles en los puertos de ferry británicos y largas colas de camiones en las vías de acceso en el sureste de Inglaterra. Los camiones solo pueden subir a los ferris hacia puertos de la UE una vez que hayan cumplido con todas sus obligaciones aduaneras europeas.
El Brexit ha tensado las relaciones comerciales entre Reino Unido y la Unión Europea, con consecuencias para ambas partes. Los efectos del retraso británico en la implementación de controles aduaneros son significativos.
Especialmente en el sector agroalimentario hay preocupación por un aumento de los precios de los alimentos debido a estos retrasos. Además, las encuestas de opinión muestran que ya dos tercios de los británicos consideran que no deberían haber salido de la UE.
Los críticos argumentan que el gobierno británico debería haber tenido todo preparado mucho antes para que empresas y consumidores no enfrentaran la actual incertidumbre y las perturbaciones. El gobierno británico ha anunciado que seguirá esforzándose por implementar los controles aduaneros lo antes posible, pero está claro que aún hay importantes obstáculos por superar.
Mientras tanto, llegan señales de preocupación desde el mundo empresarial británico sobre el impacto del retraso en los controles aduaneros en los precios de los alimentos y la inflación. La revista de negocios Politico informa que muchas empresas temen un aumento adicional en los precios de los alimentos como consecuencia de estos retrasos aduaneros. Esto podría elevar la inflación en el Reino Unido y provocar un efecto dominó en otros sectores de la economía.

