El comisario europeo de Presupuestos Johannes Hahn es optimista respecto a que los líderes de la UE puedan alcanzar un acuerdo la próxima semana en Bruselas sobre el presupuesto plurianual 2021-2027. Según el austríaco, es posible un compromiso entre los diferentes puntos de vista de los 27 jefes de gobierno de la UE.
Hahn se muestra así más optimista que otros funcionarios de la UE. Tradicionalmente, se necesitan al menos dos cumbres agotadoras para que la UE acuerde el tamaño y contenido de un marco plurianual. “Con voluntad política y espíritu de estadista podemos romper esa tradición”, opina Hahn.
La Comisión Europea quiere aumentar el presupuesto del 1,00 actual al 1,11 por ciento de los ingresos conjuntos de los 27 Estados miembros, a pesar de que la salida del Reino Unido de la UE genera un déficit anual de aproximadamente 11 mil millones de euros. El Parlamento Europeo reclama un total del 1,3 por ciento e “ingresos nuevos en cualquier caso”. Esto se interpreta como un llamado a la introducción de un impuesto europeo directo, lo que hasta ahora siempre ha sido un tabú entre los países de la UE.
El primer ministro neerlandés Mark Rutte dijo la semana pasada que Países Bajos no quiere pagar más que en los últimos siete años, exceptuando la inflación y el crecimiento económico. Pero esta semana, el viceministro de Finanzas de Países Bajos, Hans Vijlbrief, afirmó que el país está dispuesto a debatir el veto fiscal en la UE, informó el Financieel Dagblad.
Hasta ahora, en la UE, los acuerdos sobre impuestos están sujetos al principio de unanimidad, lo que en la práctica equivale a un derecho de veto de cada país. Países Bajos estaría dispuesto a renunciar a ese derecho de veto “para la armonización de los impuestos energéticos”. El ministro no amplió sobre otros planes europeos para introducir impuestos europeos, por ejemplo sobre botellas de plástico o un impuesto europeo a internet.
Con la formulación de no oponerse “per se a las decisiones mayoritarias” cuando se trata del “objetivo superior” de la política climática, en la cumbre de Bruselas podría abrirse la discusión en los círculos gubernamentales de la UE sobre el “veto a los impuestos” y los “impuestos europeos”.
Anteriormente, el comisario europeo neerlandés Frans Timmermans también expresó preocupación por la postura rígida de Países Bajos en las negociaciones sobre el presupuesto europeo plurianual, según una reciente entrevista en el Financieel Dagblad. Timmermans teme que Países Bajos, por su postura inflexible, quede aislado y finalmente esté en peor situación que si estuviera dispuesto a cerrar compromisos. También países como Austria, Dinamarca y Suecia se oponen a aumentar el presupuesto de la UE.
Con la nueva posición sobre renunciar al veto fiscal, el gobierno neerlandés no solo da un giro respecto a sus posturas anteriores, sino que también contradice al partido gobernante mayoritario, el VVD. Esto puede causar desacuerdos o incluso una crisis dentro de la coalición de gobierno neerlandesa en la decisión sobre una mayor contribución neerlandesa a la UE.
Según fuentes de la UE, tras bambalinas en Bruselas se están ajustando “hasta el último detalle” las cifras para encontrar soluciones a las exigencias de los Estados miembros y habría “movimiento” en las negociaciones. De ser así, la cumbre del 20 de febrero podría llegar a un acuerdo politizado sobre nuevos ingresos futuros a favor de nuevos proyectos de la UE como el Green Deal, tras lo cual en una cumbre posterior (en la segunda mitad de 2021) podría cerrarse un acuerdo definitivo.

