Este avance histórico marca una nueva fase en las relaciones bilaterales, que a principios de este año alcanzaron un punto crítico. Suiza suspendió entonces las negociaciones debido a desacuerdos sobre el alcance del derecho europeo en el país, especialmente en lo referente a la situación jurídica de extranjeros y migrantes.
El tratado de asociación a renovar reemplazará más de 1200 acuerdos y disposiciones parciales a menudo contradictorias que han sido firmadas entre Berna y Bruselas durante las últimas décadas. Muchos de estos acuerdos, como los relacionados con la seguridad alimentaria, la agricultura, el cambio climático y la protección ambiental, están desactualizados y deben actualizarse para responder mejor a los desafíos actuales.
Uno de los puntos centrales del acuerdo es la creación de una comisión de resolución de disputas. Esta medida garantizará que la legislación suiza sea coherente con las normas de la UE. Incluye, entre otras cosas, un panel de arbitraje que ofrece soluciones en conflictos, especialmente en lo que respecta a los derechos de los trabajadores extranjeros.

