El Tribunal de Cuentas Europeo (TCE) considera que los países de la UE deben coordinar mejor su clasificación de “residuos peligrosos”, garantizar su trazabilidad y aumentar el reciclaje.
La UE lleva décadas intentando que diseñadores y fabricantes cambien al uso de materias primas no peligrosas. También se intenta responsabilizar a los contaminadores por sus residuos. Pero según una nueva investigación del Tribunal de Cuentas Europeo, solo aumenta la cantidad de residuos peligrosos, y menos de la mitad se reutiliza.
“La producción de residuos peligrosos está aumentando y la UE debe abordar este problema”, afirma Eva Lindström, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del análisis. “El reciclaje y la recuperación de energía son las mejores formas de tratar los residuos peligrosos. La eliminación solo debe usarse como último recurso.”
Los residuos peligrosos deben tratarse de acuerdo con estrictas normas de seguridad en instalaciones especiales de tratamiento. Los mayores costos que ello conlleva generan el riesgo de comercio ilegal de residuos peligrosos. Por ello se frauda con certificados de vertido o se desechan ilegalmente los residuos peligrosos.
El comercio y vertido ilegal de residuos peligrosos sigue siendo lucrativo: solo en el comercio se estima que los ingresos anuales alcanzan entre 1,5 y 1,8 mil millones de euros. Esto rara vez se detecta, investiga o persigue, y las sanciones son bajas según el Tribunal de Cuentas Europeo. En materia de gestión de residuos, los países de la UE son responsables de hacer cumplir la legislación europea a nivel nacional.

