Radosław Sikorsky, el ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, declaró recientemente que Ucrania podría unirse a la UE a finales de esta década (2029-2030) o poco después, siempre que el país lleve a cabo reformas importantes y adopte la legislación europea. Sobre esto, la UE y Kiev han empezado negociaciones recientemente, en las que pueden entrar en juego varias opciones.
La UE también está comenzando a prepararse para cambios en las políticas comerciales y agrícolas a la luz de la posible adhesión de Ucrania. El país no solo tendrá que cumplir con los estándares europeos, sino que también deberá fortalecer aún más la producción y exportación agrícola interna para convertirse en un actor relevante dentro de la UE.
Sikorsky subraya que Ucrania, de cualquier manera, jugará un papel importante en la economía de la UE e influirá en las instituciones europeas. Sin embargo, el camino hacia la adhesión es complejo e incluye, entre otras cosas, negociaciones sobre agricultura y transporte.
Desde la parte ucraniana ya se ha insinuado la posibilidad de una adhesión formal rápida, con una admisión retrasada o gradual para la exportación de productos agrícolas y alimentarios. Este tipo de admisión escalonada también se utilizó hace veinte años, cuando diez países del antiguo bloque del Este se convirtieron en miembros de la UE.
Algunos países europeos orientados a la agricultura, como Polonia, Hungría y República Checa, consideran que primero deben negociarse todos los detalles y particularidades, y quieren vincular la adhesión a ello. Otros países agrícolas, como Dinamarca, Francia y los Países Bajos, aún no han comunicado una postura concreta al respecto.
Aparte de las perspectivas políticas, el sector agrícola de Ucrania es crucial tanto para el país como para toda la UE. El sector agrícola representa el 17 % del PIB ucraniano y el 70 % de la producción agrícola se exporta. A pesar de la guerra actual, Ucrania logra mantener e incluso ampliar su producción y exportación agrícola.

