La selección de los nuevos Comisarios será un proceso complicado, en el que Von der Leyen deberá intentar llegar a un acuerdo sobre la distribución de los comisariados. Este acuerdo no solo debe referirse a las personas mismas, sino también a la asignación de carteras específicas y a la representación equilibrada de los diferentes partidos políticos.
Aunque Von der Leyen tiene la responsabilidad final, los jefes de gobierno de los países de la UE tienen una gran influencia informal previa en la distribución de las carteras. Finalmente, el Parlamento Europeo debe aprobar a los Comisarios propuestos y la distribución de tareas.
Uno de los mayores obstáculos para Von der Leyen es su objetivo de lograr una Comisión con equilibrio de género. En 2019 logró, por primera vez, una distribución equilibrada entre hombres y mujeres en la Comisión, pero ahora parece mucho más difícil. Aunque había solicitado a los Estados miembros que propusieran tanto un candidato masculino como uno femenino, la mayoría de los países solo presentaron un candidato masculino. Esto amenaza con desequilibrar la paridad de género.
Los países que proponen la reelección de su actual comisario no tienen que presentar un segundo candidato. Esto limita aún más el número de mujeres propuestas. Además, varios países han expresado fuertes preferencias por carteras específicas, especialmente en el ámbito económico-financiero, lo que complica aún más las negociaciones.
Otra cartera que recibe mucha atención es la de Agricultura. Tradicionalmente, esta cartera recae en un país pequeño de la UE y a menudo se considera uno de los puestos menos atractivos, aunque desempeña un papel crucial en la distribución de subsidios y regulación dentro de la UE.
Este año, el ministro luxemburgués Christophe Hansen, miembro del Partido Popular Europeo (PPE) de centro derecha, parece ser el principal candidato para esta posición. Hansen es uno de los pocos que ha expresado abiertamente su interés por este cargo, lo que lo convierte en una opción probable.

