Tanto la Comisión Europea como el BCE publicaron esta semana informes positivos en los que confirman que Bulgaria cumple con los cuatro criterios económicos nominales. La legislación búlgara es, según ambas instituciones, completamente conforme con los requisitos de la UE. Según la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, la adhesión fortalecerá la economía búlgara.
La presidenta del parlamento búlgaro, Nataliya Kiselova, calificó el paso de histórico. Espera más comercio, más inversiones extranjeras y una economía más fuerte. También el vicepresidente Dragomir Stoynev destacó la determinación política para completar con éxito la introducción, a pesar de la inestabilidad reciente.
Sin embargo, dentro de Bulgaria existe mucha división. Esta semana se produjeron protestas en Sofía, donde los opositores advirtieron sobre la pérdida de soberanía nacional y riesgos económicos. Las manifestaciones fueron organizadas por el partido opositor prorruso Vazrazhdane.
Una encuesta reciente del Eurobarómetro muestra que aproximadamente la mitad de los búlgaros está en contra de la introducción del euro. Muchas personas temen aumentos de precios y daños económicos. Estas preocupaciones se alimentan de una intensa campaña anti-euro de partidos opositores que difunden desinformación, según DW y RFE/RL.
Políticamente, Bulgaria ha experimentado mucha inestabilidad en los últimos años, con siete elecciones en cuatro años. Esa inestabilidad, sin embargo, ha provocado reformas y más apoyo a partidos proeuropeos. Actualmente, 171 de los 240 diputados apoyan el cambio al euro.
El primer ministro Rossen Jeliazkov habló de "un día especial" y calificó la decisión como un reconocimiento del progreso logrado por Bulgaria. El euro se considera un símbolo de unidad y estabilidad europea.
A pesar de la oposición entre la población, la introducción del euro parece inevitable. Un intento del presidente Rumen Radev de celebrar un referéndum sobre la fecha de adopción fue bloqueado jurídicamente (RFE/RL). La moneda nacional, el lev, será reemplazada tras casi 150 años, según confirmaron varias fuentes.
Todos los estados miembros de la UE (excepto Dinamarca) están obligados por los tratados de la UE a adoptar el euro en cuanto cumplan los criterios económicos y legales. Suecia evita esto no entrando en la ‘sala de espera’, y Hungría (forinto), Polonia (zloty), Rumanía (leu) y la República Checa (corona) aún dudan al respecto.

