Se sabe que la reducción de PFAS y otros 'químicos eternos' por el momento se limita a "más y mejor control" por parte de los países individuales de la UE, y que no está prevista por ahora una prohibición (europea) de PFAS. Tampoco existe todavía claridad alguna sobre la limpieza de sitios contaminados (de suelo) y el pago compartido por las empresas contaminantes.
El enfoque europeo sobre la calidad del agua lleva tiempo bajo presión. Las nuevas normas deben garantizar aguas superficiales y potables más limpias, pero chocan con retos prácticos y políticos. Una parte importante es medir y controlar mejor la contaminación. Los países de la UE deben recopilar y compartir datos con mayor frecuencia y sistematicidad. Esto debe proporcionar una visión más clara de la magnitud del problema.
Especialmente las sustancias difíciles de degradar juegan un papel central. Permanecen mucho tiempo en el medio ambiente y se acumulan en los organismos. Esto las hace difíciles de eliminar y por ello son una preocupación constante para la calidad del agua.
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Espuma contra incendios
La semana pasada, la Comisaria Roswall, junto con la subsecretaria holandesa Annet Bertram (CDA), realizó una visita de trabajo a un campo de entrenamiento de bomberos en la antigua base aérea militar de Soesterberg. Allí, durante décadas, los cuerpos de bomberos practicaron con espuma y agentes extintores con PFAS, que ahora se encuentran en el suelo hasta a una profundidad de más de 10 metros.
Remediación
La remediación de estos "residuos químicos" en ese lugar costará decenas de millones de euros, cuya tecnología, por cierto, aún está en una fase muy inicial. En ese antiguo aeródromo ahora se está desarrollando un barrio residencial, pero repercutir los costos millonarios de la remediación en el precio de las viviendas las haría inasequibles.
En el debate también se señala que medidas más estrictas en la fuente pueden ser más efectivas. Por ejemplo, se menciona limitar o detener la producción de ciertas sustancias. Una prohibición de producción evitaría la contaminación. Sin embargo, este enfoque no forma parte del núcleo de la actual política europea.
¿Contaminador paga?
Aunque el objetivo de un agua más limpia es ampliamente compartido, las posturas difieren sobre las responsabilidades y la manera de implementar las medidas. La cuestión es si también aquí "el contaminador paga"; o si los costos de la remediación del suelo deben ser cubiertos por las empresas químicas y farmacéuticas.
También hay cuestiones relacionadas con datos técnicos. Las diferencias en métodos de medición e informes generan incertidumbre sobre la magnitud de la contaminación y la contribución de diversos sectores. Las empresas usan cifras distintas a las de los responsables políticos y políticos de la UE en Bruselas.
La revisión de las normativas forma parte de un enfoque más amplio en la lucha contra la contaminación del agua. No se trata solo de un tipo de sustancia, sino de un conjunto de contaminantes que conjuntamente presionan la calidad del agua europea. El uso de productos químicos en la agricultura también sigue desempeñando un papel importante.

