El procedimiento jurídico gira en torno a la reciente revisión legislativa eslovaca que, según la Comisión, afecta principios fundamentales del derecho de la UE. El punto central es que solo Eslovaquia reconoce los géneros biológicamente determinados como masculino y femenino. Esto tiene consecuencias más amplias para la aplicación del derecho de la UE en materia de igualdad y no discriminación.
Además, la nueva constitución endurece las normas para la adopción y la educación. Los programas escolares deben ajustarse de forma más explícita a los principios culturales y éticos eslovacos, reduciendo el margen de interpretación.
El Primer Ministro Robert Fico presenta la reforma como una defensa de la soberanía eslovaca. Afirmó que Bratislava debe decidir por sí misma cuántos géneros se reconocen en el país y quién puede casarse. Así, el país sigue la línea de su vecino Hungría. Fico indicó que no teme un conflicto con la UE.
La enmienda constitucional fue aprobada en septiembre y entró en vigor el 1 de noviembre. Según la Comisión Europea, la nueva disposición da a las autoridades eslovacas, incluidos los jueces, margen para anteponer las normas nacionales al derecho de la UE en cuestiones relacionadas con la identidad y los valores, lo que socavaría principios jurídicos fundamentales.
Bratislava tiene ahora dos meses para responder a las preguntas de Bruselas y disipar las preocupaciones. Si eso no es suficiente, el siguiente paso podría ser un dictamen motivado, seguido por una posible demanda ante el Tribunal de la UE.

