Un estudio de la Comisión Europea indica que nuevas técnicas de mejora de cultivos como CRISPR/Cas pueden ser beneficiosas para el medio ambiente y una agricultura más ecológica.
También se constata que las nuevas técnicas genómicas – con razón – aún están sujetas a las leyes europeas sobre modificaciones genéticas de hace veinte años, y que estas regulaciones deben ser actualizadas.
El informe sobre OMG presentado hoy en Bruselas ha sido esperado con gran expectación. La Comisión Europea ahora quiere permitir el uso de nuevos métodos de edición genética, y planea dialogar con los ministros de Agricultura (LNV) y el Parlamento Europeo sobre cambios legislativos.
Los comisarios de la UE encargaron el estudio hace más de dos años, luego de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en Luxemburgo determinara en 2018 que el “recorte” de elementos genéticos en la agricultura mediante la técnica crispr también es una forma de manipulación genética y, por ende, entra en el ámbito de las estrictas leyes genéticas actuales de la UE.
En ese fallo, el Tribunal Europeo equiparó las nuevas técnicas de mejora con la manipulación genética convencional. La sentencia fue criticada en muchos países de la UE dentro del sector agrícola, ya que las estrictas exigencias dificultaban el uso de métodos “inofensivos” en la UE.
“Las nuevas técnicas de mejora pueden promover la sostenibilidad de la producción agrícola”, dijo la comisaria europea Stella Kyriakides (Seguridad Alimentaria, biodiversidad) durante la presentación del estudio. Se refiere especialmente a variedades resistentes a enfermedades y a evitar pesticidas químicos. En otras partes del mundo, CRISPR/Cas ya está en auge.
Aún pasará un tiempo antes de que la Comisión Europea presente una propuesta para los nuevos métodos de mejora. Antes se realizará una consulta a las partes interesadas y una evaluación de impacto. Los ministros de Agricultura de la UE desean tratar el estudio durante su próxima reunión semestral del Consejo de Agricultura, a finales de mayo.

