También se repite una investigación previa que señala que no es posible calcular con exactitud todos los efectos de una nueva política europea desde el principio, y que algunos efectos futuros (medio ambiente más limpio, menos enfermedades, alimentos más saludables) no siempre pueden expresarse en términos económicos.
Los ministros de Agricultura solicitaron a finales del año pasado una investigación adicional. El informe complementario enfatiza que la reducción de productos químicos en la agricultura puede ir acompañada de la introducción de nuevas alternativas “verdes” (naturales). Esto ofrece la oportunidad de reducir el impacto ambiental y, al mismo tiempo, continuar la producción alimentaria de manera sostenible.
Además, el informe sugiere que la implementación de la medida puede realizarse de manera gradual, otorgando al sector agrícola suficiente tiempo para adaptarse a los nuevos requisitos.
Un hallazgo importante en el documento es que el grado de reducción de productos químicos puede variar por país de la UE. Esto significa que los países que ya han tomado medidas activas para limitar el uso de químicos en los últimos años podrían tener que reducir menos estrictamente ahora. Esta diferenciación reconoce los esfuerzos existentes de algunos países de la UE y ofrece flexibilidad dentro de la política.
Aunque la nota adicional sobre “química en la agricultura” aún no ha sido presentada oficialmente, el “avance del expediente” sí está en la agenda de los ministros de Agricultura de la UE que se reunirán el próximo martes. La publicación oficial estaba prevista como máximo para el 28 de junio, pero recientemente surgieron dudas tras declaraciones del Comisario de Clima Frans Timmermans.
En respuesta a protestas en el Parlamento Europeo (de CDA, VVD, SGP, JA21 y FvD) contra la propuesta de Ley de Restauración de la Naturaleza, Timmermans señaló que el Pacto Verde es un paquete único que integra políticas de alimentación, agricultura, clima y medio ambiente, y que estos temas están inseparablemente vinculados.
Dicha Ley de Restauración de la Naturaleza será discutida el martes (20 de junio) por los ministros de Medio Ambiente de los países de la UE, y una semana después (27 de junio) por la Comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo. Sobre esa propuesta, la Comisión Europea anunció la semana pasada nuevas flexibilizaciones, pero en círculos agrícolas aún persisten reservas.
La semana pasada también se filtró en Bruselas otro documento de la Comisión Europea, sobre la inminente ampliación del uso de técnicas genéticas en la agricultura y horticultura. Tras evaluaciones técnicas previas de la comisión de química ECHA y de la EFSA (seguridad alimentaria), los Comisarios de la UE querrían ahora permitir el uso de la técnica de edición genética denominada CRISPR-Cas y técnicas similares de mejora genética. Las organizaciones agrícolas llevan tiempo solicitándolo.
Según observadores en Bruselas, la Comisión deja claro mediante estas filtraciones lo que aún está en preparación para la agricultura de la UE, aunque ligado a la implementación completa del Pacto Verde, incluida la Ley de Restauración de la Naturaleza.

