Según la hoja de ruta presentada el jueves, la UE debe contar para 2030 con una estructura de defensa plenamente operativa. La prioridad está en cuatro proyectos: la iniciativa europea de defensa con drones, la protección de la frontera oriental, el desarrollo de un sistema de defensa antiaérea y un escudo espacial.
La Comisión Europea afirma que la cooperación y las inversiones conjuntas son necesarias para evitar la fragmentación, los elevados costos y los sistemas incompatibles. Para finales de 2027, el cuarenta por ciento de las compras de defensa deberán realizarse mediante contratos europeos conjuntos. Actualmente, esta proporción está por debajo del veinte por ciento.
Los planes están totalmente coordinados con la OTAN. Funcionarios de la UE subrayan que la UE no considera sus esfuerzos en defensa como competencia, sino como un complemento a las estructuras existentes de la OTAN. Ambas organizaciones desean alinearse lo máximo posible para evitar duplicidades y garantizar la interoperabilidad.
Los comisarios de la UE Kaja Kallas, Andrius Kubilius y la presidenta Ursula von der Leyen hicieron un llamado a la rapidez. Advierten que la amenaza rusa persiste, incluso si termina la guerra en Ucrania, y que Europa debe ser capaz de defenderse ante la decreciente implicación estadounidense.
La Comisión Europea quiere lograr la disuasión mediante el desarrollo y producción rápida de nuevos sistemas de armas. Rusia y Bielorrusia son mencionados explícitamente en el plan como las mayores amenazas. La construcción de una defensa efectiva contra drones y misiles debe hacer el espacio aéreo europeo más seguro.
Para la ejecución, la Comisión propone un marco financiero de 150 mil millones de euros en préstamos. Sin embargo, la mayor parte del gasto debe provenir de los presupuestos nacionales de defensa, para lo cual la Comisión ofrece temporalmente una mayor flexibilidad presupuestaria mediante cláusulas especiales de escape.
La protección de la frontera oriental tendrá prioridad junto al proyecto de defensa con drones. Este programa, denominado Eastern Flank Watch, debe reforzar la vigilancia terrestre, marítima y aérea. Se espera la primera capacidad para finales del próximo año, con plena operatividad en 2028.
Los 27 países de la UE mantendrán el control sobre lo que se desarrolla, compra y ejecuta. La Comisión Europea coordina el progreso y supervisa anualmente si se alcanzan los objetivos acordados. Los jefes de gobierno discutirán el plan recién lanzado la próxima semana durante una cumbre en Bruselas.

