La Comisión anuncia que la importación de GNL ruso debe detenerse ya a partir de principios de 2027, antes de la fecha límite inicialmente prevista para finales de 2027. Con esto se acelera la reducción de la importación de energía rusa. Esta aceleración está explícitamente ligada al aumento de la presión sobre Moscú.
Al mismo tiempo, está listo el decimonoveno paquete de sanciones. Las nuevas medidas se enfocan en los puntos débiles detectados en las medidas anteriores: un endurecimiento en la aplicación, prohibiciones adicionales de exportación de tecnología crítica para la guerra y el cierre de rutas de contrabando que permiten evadir sanciones.
Una parte importante es abordar a las empresas fuera de la UE que facilitan exportaciones o flujos de importación rusos. La UE quiere prohibir transacciones o congelar activos de 43 empresas adicionales. Con ello se apunta explícitamente a actores en países no miembros de la UE que apoyan directa o indirectamente a la industria bélica rusa.
También en el sector energético se endurecen las medidas. Además de adelantar la prohibición del GNL, el paquete incluye restricciones y controles adicionales contra el comercio de productos petrolíferos, la logística y los flujos de transporte que evaden los techos de precios. La premisa es que cada euro menos gastado en combustibles fósiles rusos debilita la capacidad militar.
La toma de decisiones sigue siendo políticamente sensible. Para las nuevas sanciones de la UE se requiere unanimidad. Anteriormente, principalmente Hungría y Eslovaquia se oponían debido a su alta dependencia energética de Rusia y a las excepciones previamente otorgadas en las restricciones al petróleo. La Comisión Europea cuenta con una rápida aprobación, aunque sigue siendo incierto si todos los Estados miembros aceptarán de inmediato.
Según se informa en Bruselas, Hungría prepara antes de todo el pago de más de 500 millones de euros en subsidios de la UE que había retenido porque el país no cumplía con las normas europeas de transparencia y democracia. El Parlamento Europeo considera que los comisarios de la UE deberían sancionar económicamente a Hungría, pero muchos otros países aún no quieren llegar tan lejos.
La dimensión transatlántica influye en las nuevas sanciones contra Rusia. La presión para detener más rápido la compra de energía rusa se ha intensificado en los últimos días tras señales desde Washington de que el presidente Trump solo impondría medidas más estrictas si Europa endurece su postura. El ritmo europeo en el GNL y el nuevo paquete se sitúan también en ese contexto.
Respecto al uso de activos bancarios rusos bloqueados, se sigue trabajando en mecanismos para utilizar los ingresos o saldos para apoyar a Ucrania. Los detalles sobre incautaciones efectivas aún no están claros. Se presentarán propuestas adicionales; la idea central es que Ucrania reciba financiación extra sin que se intervengan directamente los activos en sí.

