El rumbo debe cambiar drásticamente si la Unión Europea quiere ser climáticamente neutra dentro de treinta años. Se requieren medidas profundas en la agricultura, la industria, el transporte y el sector energético. Y la contaminación por CO2 debe reducirse aún más que lo ya acordado en el Acuerdo Climático de la ONU.
Esta transición costará al menos 1000 mil millones de euros, que deben ser movilizados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y por inversiones privadas. La transición no debe realizarse a costa de países y ciudadanos vulnerables. Por eso, en los próximos seis años habrá 100 mil millones de euros en subsidios.
Este es el núcleo del “Green Deal” de la Comisión Europea que fue presentado en Bruselas por su presidenta Ursula von der Leyen y el vicepresidente Frans Timmermans. Pero ya está claro que aún no hay consenso. En realidad, gran parte de la economía e industria europea se enfrenta ahora a todo tipo de nuevas regulaciones ambientales.
Los líderes europeos discutirán hoy en su cumbre en Bruselas estas propuestas. Y ya se niegan a comprometerse con la neutralidad climática en 2050 países como Polonia, Hungría y la República Checa. Esto se debe principalmente a la industria del carbón en esos países. La UE quiere cerrar todas las minas de carbón lo antes posible. Por su parte, el movimiento ambiental internacional ha reaccionado diciendo que no considera al Green Deal “lo suficientemente verde”.
En primavera, la Comisión Europea presentará las primeras propuestas legislativas. “En los primeros cien días”, dijo anteriormente Frans Timmermans. Los planes varían desde la reforestación y la sostenibilización masiva de viviendas, hasta una producción limpia de acero y la prohibición de pesticidas químicos en la agricultura.
Las propuestas tendrán grandes consecuencias para ciudadanos y empresas. Timmermans y su jefe de gabinete, el exlíder del PvdA Diederik Samson, abogan por un peaje kilométrico europeo y requisitos más estrictos contra las emisiones de escape. Si el pago por uso de carreteras aún no es viable en la política holandesa, algunos podrían pensar que mejor hacerlo directamente a través de Bruselas...
El transporte aéreo y marítimo, al igual que otros sectores de transporte, deberán pagar impuestos sobre los combustibles fósiles. La Comisión quiere trasladar tres cuartas partes del transporte por carretera al ferrocarril y a las vías navegables. También propone “puertos verdes” donde los barcos “sucios” no estén bienvenidos.
También debe establecerse un impuesto a las importaciones de productos de empresas contaminantes en países fuera de la UE. En futuros acuerdos de libre comercio, Bruselas quiere incluir cláusulas sobre medio ambiente y clima, como ya se hace por ejemplo con los derechos humanos. Además, Timmermans quiere tomar medidas para proteger el ecosistema y la biodiversidad dentro de la UE.

