Así, el sector agrícola irlandés se enfrenta a un nuevo gran desafío después de que Dublín anunciara recientemente que en la lucha contra el nitrógeno y los gases de efecto invernadero, el ganado deberá reducirse considerablemente. Una de las posibles opciones es reducir en 200.000 el número de vacas lecheras. Esta medida también está destinada a disminuir la producción de estiércol y, de ese modo, reducir la contaminación por nitratos.
La esperada reducción del ganado tendrá un impacto significativo en la producción de leche irlandesa y en la gestión de muchas granjas. Al parecer, el gobierno irlandés tiene la intención de cambiar el enfoque hacia prácticas agrícolas más sostenibles y la transición a explotaciones familiares más pequeñas.
La Comisión Europea ha expresado reiteradamente su preocupación en los últimos años sobre la situación de los nitratos. Como consecuencia, Irlanda ahora pierde el privilegio de la derogación y tendrá que cumplir las mismas normas que otros países de la UE, tal como ocurrió antes con Alemania y los Países Bajos.
Según la Agencia de Protección Ambiental irlandesa (Environmental Protection Agency, EPA), hay zonas en Irlanda donde la contaminación por nitratos es especialmente alta. El informe de la EPA identifica estas áreas específicas donde el uso de fertilizantes deberá limitarse drásticamente. Una de las medidas es reducir el límite de 250 a 220 kg de nitrógeno por hectárea en la mayor parte de Irlanda.
En respuesta a la pérdida del estatus de derogación, la Asociación de Agricultores Irlandeses (IFA) rechazó el informe de la EPA calificándolo de "tonterías". La IFA sostiene que las restricciones propuestas son poco realistas e innecesarias. La organización de agricultores sugiere que el gobierno debería invertir en lugar de eso en mejores prácticas agrícolas y tecnologías para abordar la contaminación por nitratos.
Algunos agricultores que ya no califican para la derogación están considerando cambiar a la producción de lácteos orgánicos. La Ministra de Agricultura de Irlanda, Helen Hackett, anima a los agricultores sin derogación a evaluar esta opción. La agricultura orgánica puede ser un enfoque más sostenible, con normas más estrictas para la fertilización y menor uso de sustancias químicas.

