El objetivo intermedio para el año 2040 se considera un paso crucial hacia la completa neutralidad climática en 2050. Existe desacuerdo sobre la magnitud y el contenido de la meta. Los ministros de Medio Ambiente discutieron los planes el jueves, pero señalaron al finalizar que los jefes de gobierno podrían tomar la decisión el próximo mes.
Los jefes de Estado y de gobierno se reunirán para examinar el tema el 23 de octubre en Bruselas. Posteriormente, la presidencia danesa de la UE convocará una reunión adicional de ministros de Medio Ambiente. La división ocurre en un momento delicado, ya que Europa debe presentar propuestas creíbles a tiempo para la próxima cumbre climática de las Naciones Unidas.
Sin un acuerdo, los países de la UE corren el riesgo de que la UE socave su papel internacional como líder climático. Como solución temporal, se acordó ahora un “señal temporal.” Esta “declaración” sería orientativa pero no incluiría una cifra vinculante, sino un objetivo aspiracional. Esto debería aportar claridad al exterior, mientras que internamente se mantiene espacio para seguir negociando.
Un punto clave de disputa es si las inversiones fuera de la UE pueden contarse como reducción. Los partidarios ven los créditos de carbono extranjeros como una oportunidad para reducir emisiones globalmente más rápido y apoyar proyectos innovadores. Los opositores temen que esto desincentive a los países dentro de la UE a hacer más por sí mismos.
El comisario climático Wopke Hoekstra enfatiza que el objetivo para 2040 es necesario para mantener el rumbo hacia 2050. Sin una etapa intermedia clara, el objetivo final de neutralidad climática corre el riesgo de diluirse. Al mismo tiempo, algunos países señalan la necesidad de considerar el impacto económico y la seguridad energética.
Países como Hungría, Eslovaquia, Chequia y Malta se oponen a un texto demasiado ambicioso y también grandes países como Alemania y Francia son cautelosos. En el otro bando están países como España y Suecia, que no quieren fijar el listón demasiado bajo. La presidencia actual de la UE (Dinamarca) quiere alcanzar un compromiso este otoño.
Lo que está claro es que la discusión sobre el objetivo para 2040 seguirá ocupando la política europea en los próximos meses. El resultado será determinante para la credibilidad de Europa como actor climático global y para la dirección que tomará el continente en las próximas décadas.
Últimamente, en muchos países de la UE se escuchan cada vez más voces que afirman que en los próximos años la UE enfrentará enormes compromisos financieros (reestructuración industrial, construcción de una Defensa Europea, etc.), lo que podría posponer las inversiones y subsidios prometidos anteriormente para el Clima y el Medio Ambiente.

