Los líderes europeos están preparando una estructura en la que los activos rusos congelados no se ‘confiscarán’, sino que servirán como ‘garantía para préstamos’ a Ucrania. Kiev tendría que devolver posteriormente las cantidades si Moscú colabora con indemnizaciones. Esta redacción busca evitar problemas legales y repercusiones económicas en las transacciones internacionales.
Se trata de una suma entre 140 y 210 mil millones de euros en dinero ruso. La Comisión Europea podría emitir bonos respaldados por estos fondos rusos. Varios países de la UE están dispuestos a apoyar este modelo, siempre que el dinero se destine principalmente a Defensa. Sin embargo, Hungría impugna el plan ante el Tribunal Europeo, alegando haberse visto excluida en votaciones previas.
Además de la financiación, la ampliación del apoyo militar es fundamental. Se ha alcanzado un acuerdo para destinar dos mil millones de euros a drones para Ucrania. Estos contribuirán a un gran muro defensivo a lo largo de la frontera oriental de la Unión, destinado a proteger contra ataques rusos.
La idea de un “muro de drones” gana terreno en Bruselas y en varios países de la UE. El muro estaría formado por sistemas de detección y defensa, y mejoraría la seguridad del espacio aéreo. Con esto, la UE quiere mostrar que su apoyo a Ucrania no se limita a paquetes financieros, sino que también implica un refuerzo militar tangible.
Otro punto conflictivo es la adhesión en preparación de Ucrania a la Unión Europea. Hasta ahora países como Hungría y Eslovaquia podían bloquear este proceso con un veto. Ahora se propone cambiar el procedimiento: una mayoría cualificada podría decidir continuar las negociaciones “por capítulos”, mientras que para el informe final definitivo (en un momento mucho más avanzado) seguirá siendo necesaria la unanimidad.
Con este modelo se limita el poder de estados miembros individuales, pero se mantiene su decisión final. Sus defensores lo ven como una forma equilibrada de preservar la dinámica sin ignorar los intereses de todos los países. Los opositores temen que con ello se socave la soberanía nacional.
La reunión informal de líderes de la UE en Copenhague es la antesala de la cumbre de finales de octubre, donde se esperan decisiones formales. El éxito de la cumbre dependerá de si en las próximas semanas se hallan compromisos.
De alcanzarse un acuerdo, la UE daría un paso importante en su apoyo a Ucrania: no sólo financiero y militar, sino también institucional, acelerando el proceso de adhesión.

