Los ministros europeos de Energía se reunieron en Luxemburgo y acordaron poner fin a la importación de gas ruso y GNL a más tardar el 1 de enero de 2028. Con ello, la Unión busca desvincular su suministro energético de Moscú y reducir los riesgos de dependencia política.
El plan establece que a partir del 1 de enero de 2026 (¡en 9 semanas!) no se podrán firmar nuevos contratos para el suministro de gas ruso. Los contratos a corto plazo podrán continuar hasta junio de 2026, mientras que los contratos a largo plazo vencerán como máximo a principios de 2028.
La medida está jurídicamente establecida como una regulación comercial y de importación, no como una sanción. Por ello, no se requirió unanimidad sino solo una mayoría cualificada. De este modo, Hungría y Eslovaquia no pudieron bloquear la decisión a pesar de su oposición.
Hungría y Eslovaquia advirtieron sobre riesgos para la seguridad energética y daños económicos. Ambos países dependen en gran medida de la energía rusa. El gobierno húngaro declaró que el suministro está en peligro, en parte debido a la ausencia de acceso directo a puertos marítimos.
República Checa, que durante años fue muy dependiente del gas ruso, se mostró dispuesta a ayudar a Eslovaquia con suministros alternativos. El ministro de Comercio e Industria, Lukáš Vlček, dijo que Praga está lista para suministrar gas si Bratislava lo solicita formalmente.
Según Vlček, existen suficientes posibilidades técnicas para suministrar gas por rutas occidentales. Destacó que Eslovaquia y Hungría, al igual que República Checa, han tenido tiempo para adaptar su infraestructura y encontrar otras fuentes de suministro.
Bélgica desempeñó un papel clave en la consecución del compromiso. A solicitud belga, se eliminó un pasaje que habría prohibido a las terminales de GNL prestar servicios a empresas rusas. Bruselas temía riesgos legales ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Esto fue importante para Bélgica, ya que la empresa gasística Fluxys cuenta con contratos a largo plazo para el suministro de GNL ruso a través de Zeebrugge.
Aunque el acuerdo fue aprobado por el Consejo de Ministros, el Parlamento Europeo aún debe ratificar el texto. Se espera que los parlamentarios lo adopten en breve, con lo que la prohibición total de la UE sobre la importación de gas ruso se hará definitiva.

