Bajo la dirección de Chipre, los países de la UE han presentado ahora una primera contraoferta que es aproximadamente un 2% inferior al plan de la Comisión Europea. Esto equivale a una reducción de más de 32 mil millones de euros. Esto deja claro que los países de la UE quieren seguir una ruta financiera diferente a la de la Comisión y el Parlamento Europeo.
Es llamativo que los ahorros propuestos recaigan principalmente en programas para la competitividad y la actuación externa de la Unión Europea. Por el contrario, los gastos para agricultura y desarrollo regional en gran medida quedan fuera de esta reducción. Especialmente los países que reciben mucho dinero de los fondos agrícolas y de cohesión han defendido firmemente la conservación de estos presupuestos.
Presupuesto agrícola
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Esto sigue dibujando una línea política clara dentro de la Unión Europea. Un grupo de países quiere proteger el apoyo a la agricultura y las regiones, mientras que otros insisten en un presupuesto agrícola más pequeño y centrado en nuevas prioridades. Entre ellos se encuentran Alemania y Países Bajos, que abogan por la prudencia en los gastos, pero también aceptan un recorte multimillonario en la política agrícola.
El Parlamento Europeo ve las propuestas para los próximos años de manera muy diferente. Los políticos de la UE consideran que la Unión Europea necesita más espacio financiero para poder lograr sus objetivos. Precisamente en los últimos años, Bruselas ha presentado grandes planes para una mayor autonomía en comercio mundial y Defensa. Por ello, se oponen a una reducción del presupuesto y mantienen los recortes en los fondos agrícolas.
Nuevos ingresos
Además del debate sobre los gastos, también hay un intenso debate sobre los ingresos de la Unión Europea. La Comisión Europea quiere impulsar nuevas fuentes de ingreso para financiar el presupuesto. Se han presentado varias propuestas, pero encuentran una fuerte resistencia en varios países de la UE.
Las negociaciones sobre estos llamados “recursos propios” están actualmente estancadas debido a grandes desacuerdos entre los gobiernos nacionales. Muchos países temen que nuevos gravámenes europeos afecten a sus ingresos nacionales o generen nuevas cargas para empresas y ciudadanos. Por ello, Bruselas ha pedido a esos países que presenten ellos mismos propuestas para nuevos ingresos.
Apuestas y juegos de azar
Mientras tanto, el Parlamento Europeo intenta presentar nuevas opciones. Entre ellas se estudia un impuesto sobre los juegos de azar en línea y gravámenes para las empresas tecnológicas globales. Especialmente un impuesto europeo sobre el juego recibe mucha atención. Según cálculos, un gravamen así podría generar alrededor de 13 mil millones de euros durante todo el período presupuestario de siete años.
Si estos planes se harán realidad aún es incierto. Para nuevos impuestos europeos se necesita la aprobación de todos los estados miembros. Debido a que varios países ya se han mostrado críticos, se promete que las negociaciones sobre el presupuesto europeo (como ya ocurrió antes) serán un proceso largo y complicado.

