Los ministros de Agricultura de España y Francia, Luis Planas y Marc Fesneau, consideran que la Unión Europea debe "volverse autónoma" en cuanto a la producción de fertilizantes. Afirman que disponer de fertilizantes garantizados para la agricultura es una necesidad absoluta.
Debido a que los precios del gas han aumentado enormemente últimamente, varias empresas químicas han reducido casi por completo su producción porque cada vez más agricultores no pueden permitirse comprarlos.
Además, Rusia ha comunicado abiertamente a la UE que el proyecto estrella del gas, Nord Stream-2, no será puesto en servicio. Asimismo, Moscú solo reanudará el suministro de gas si Occidente detiene las sanciones económicas. Esto aleja aún más la normalización de las compras europeas de gas y, por ende, del mercado de fertilizantes.
Los fabricantes de fertilizantes aseguran que para los próximos meses hay suficientes existencias, pero aún no está claro cómo los países de la UE cubrirán sus necesidades de fertilizantes y gas (natural). Sobre esto se celebrará el viernes en Bruselas una Cumbre Energética extraordinaria.
El ministro español Planas manifestó la semana pasada que considera que la UE solo podrá reducir el uso de productos químicos en la agricultura cuando existan alternativas disponibles. Su respuesta no fue a las nuevas amenazas rusas, sino a los planes de alimentación y biodiversidad presentados en junio por la Comisión Europea para reducir a la mitad el uso de productos químicos en la agricultura.
Estos planes de los comisarios Timmermans, Sinkevicius y Kyriakides están en la agenda del Parlamento Europeo y del Consejo de Ministros este otoño. Según la planificación actual, deberían aprobarse en 2023 en una trilogía de negociaciones. Esto situará el expediente de fertilizantes en la mesa del ministro Planas, dado que España será presidente temporal de la UE en la segunda mitad del próximo año.
Tampoco está claro "si y cómo los países de la UE ofrecerán compensaciones a ciudadanos y empresas por la recesión económica que generará la transición energética prevista". A principios de este año, el primer ministro Rutte y la ministra Kaag dijeron "que todos sentiremos las consecuencias de cualquier forma y que la transición energética va a doler".
Por ahora, parece que "menos químicos en la agricultura" no será tanto una elección voluntaria europea, sino que, debido a la inaccesibilidad económica de los fertilizantes, se convertirá en una necesidad. Que el muro ruso termine por voltear el barco europeo de la granja a la mesa…

