Los cervatillos buscan refugio en la hierba alta durante la primavera. Ante una amenaza inminente, tienden a quedarse quietos en lugar de huir. Por este motivo, cientos de cervatillos mueren cada año al ser alcanzados por las máquinas cortacésped durante la siega de praderas.
Para evitar esto, se pueden emplear drones con cámaras térmicas para inspeccionar los campos antes de la siega. Los drones también pueden utilizarse para localizar cadáveres de jabalíes salvajes muertos a causa de la Peste Porcina Africana (PPA).
El BMEL comenzó el año pasado con esta línea de subvenciones y ahora la continúa. Cada vez más municipios rurales aprovechan esta posibilidad, utilizando voluntarios para operar los drones y revisar los campos.
La subvención cubre hasta un 60% del coste de adquisición de un drone, con un máximo de 4.000 euros por asociación. Las solicitudes pueden presentarse hasta el 17 de junio de 2025 en la Bundesanstalt für Landwirtschaft und Ernährung (BLE).
Además de proteger a los cervatillos, esta medida también contribuye a la salud del ganado. Cuando los cervatillos mueren a causa de las máquinas en la hierba alta, sus restos pueden acabar en el heno, lo que puede provocar enfermedades en los animales que consumen ese heno.
El uso de drones con cámaras térmicas se considera el método más eficaz y que ahorra más tiempo para proteger a los cervatillos. Los métodos tradicionales, como inspeccionar los campos a pie o colocar dispositivos disuasorios, son menos eficientes y requieren más trabajo.

