La advertencia está dirigida a Austria, Dinamarca, Alemania, Grecia y Países Bajos. Estos países cooperan en planes para centros de retorno conjuntos en países no pertenecientes a la UE para solicitantes de asilo rechazados y otros migrantes. El Consejo de Europa enfatiza que tales “centros de retorno” solo son aceptables cuando cumplen plenamente con el derecho internacional de los derechos humanos.
El Consejo de Europa no forma parte de la UE, sino que es una organización paraguas de decenas de países europeos que supervisa el funcionamiento democrático de los gobiernos en esos países.
Riesgos
El Comisionado de Derechos Humanos Michael O'Flaherty señala que trasladar personas a centros de retorno fuera de la Unión Europea puede conllevar riesgos significativos. Según él, estas personas podrían ser expuestas a malos tratos, detenciones arbitrarias u otras violaciones graves de sus derechos. Por ello, los gobiernos deben evaluar cuidadosamente de antemano las posibles consecuencias de sus planes.
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Previo
El comisionado formula cuatro condiciones importantes. Las autoridades deben primero realizar una evaluación exhaustiva de todos los riesgos en materia de derechos humanos y tomar medidas para mitigarlos. Además, estos centros deben ser supervisados continuamente e independientemente. También los acuerdos con terceros países deben estar jurídicamente bien fundamentados y los países de la UE no deben eludir su responsabilidad simplemente trasladándola a otros países. Finalmente, los parlamentos, jueces y el público deben poder supervisar la implementación.
Niños
El Consejo de Europa presta especial atención a los grupos vulnerables. Según el comisionado, los niños y otras personas que necesitan protección adicional no deben ser sometidos a procedimientos que puedan poner en peligro sus derechos o su seguridad. La transparencia respecto a los análisis de riesgos, controles y acuerdos con terceros países es imprescindible en este sentido, según él.
Centros de retorno
El debate sobre los centros de retorno está estrechamente vinculado a la reciente reforma de la política europea de asilo. El Parlamento Europeo aprobó el mes pasado reglas más estrictas destinadas a acelerar el retorno de solicitantes de asilo rechazados y a ofrecer a los países de la UE la posibilidad de establecer centros de retorno fuera de la Unión Europea.
Sin embargo, en el Parlamento existió una clara división política respecto a este endurecimiento. Los partidarios consideran las nuevas reglas necesarias para que los procedimientos de retorno funcionen mejor, mientras que los opositores temen que la protección de los solicitantes de asilo se debilite.
Italia
Mientras tanto, la primera evaluación de la Comisión Europea muestra que la aplicación del nuevo pacto de asilo europeo ha sido desigual. Según la Comisión, los países de la UE han progresado en la implementación de sus nuevas responsabilidades, pero aún existen dificultades importantes. Por ejemplo, Italia bloqueó varias solicitudes para aceptar a solicitantes de asilo registrados, mientras que Grecia, según la Comisión, ha dado pasos para implementar técnicamente y organizativamente los nuevos procedimientos.
Garantizar
La advertencia del Consejo de Europa deja claro que la aplicación de la nueva política europea de retorno no es solo un desafío práctico y político, sino también legal. La organización subraya que la cooperación con países no miembros de la UE es posible, pero únicamente cuando la protección de los derechos humanos fundamentales está garantizada de forma demostrable y permanente.

