Según el Instituto Thünen en Braunschweig, esto representa una disminución diaria de más de cien hectáreas hasta 2030. Esto es el doble que en los últimos diez años, cuando la pérdida de superficie fue de 50 hectáreas anuales.
Esta pérdida calculada se basa en la planificación política actual. Según los científicos, para el año 2030 se necesitarán más de 200.000 hectáreas para nuevas construcciones y carreteras. También señalan que la expansión prevista de energías renovables, especialmente la energía solar fotovoltaica en espacios abiertos, requerirá más de 100.000 hectáreas de espacio abierto para 2030.
Al mismo tiempo, se requieren áreas cada vez mayores para hábitats casi naturales y sumideros de carbono para la biodiversidad y la protección climática. Según los científicos, estas demandas sociales exigen cambios en el uso del suelo, como la reforestación, plantaciones boscosas y la humectación de turberas, lo que en total abarcará más de 500.000 hectáreas.
Los autores del nuevo estudio Thünen esperan que el resultado final sea una pérdida de más de 300.000 hectáreas de tierra agrícola. Prevén que el uso múltiple de superficies y áreas puede reducir parte de la demanda espacial. Como ejemplos mencionan parques solares sobre los techos de aparcamientos y en las cunetas de autopistas, así como el uso agrícola de áreas de brezos humedecidos.

