El petrolero, que navega bajo bandera liberiana, sufrió graves daños a comienzos de esta semana por una explosión en la sala de máquinas mientras se desplazaba al sur de Chipre. Actualmente ha sido remolcado a un puerto en Malta para ser inspeccionado. La tripulación no resultó herida, pero los daños son considerables.
Según Financial Times y Kyiv Independent, la explosión podría ser obra de los servicios secretos ucranianos. Funcionarios occidentales confirman que las operaciones de sabotaje en el mar forman parte del repertorio ucraniano. Sin embargo, oficialmente Ucrania no ha declarado su implicación en el incidente.
Recientemente, el buque había visitado puertos rusos, entre ellos Novorossiysk, y transportaba una carga de petróleo crudo destinada a mercados asiáticos. La explosión es el tercer incidente similar en unos pocos meses.
A finales de mayo, el petrolero Sanar 15 fue impactado por una explosión en el Golfo de Adén, y el 6 de febrero el Pablo sufrió daños severos en el Océano Índico. En todos los casos, se trata de barcos que transportaban recientemente petróleo ruso.
La Unión Europea ya impuso un embargo a la importación de petróleo y gas ruso en 2022, junto con diversas sanciones. Sin embargo, los productos petrolíferos rusos continúan llegando a mercados internacionales a través de una compleja red de intermediarios. Esta “flota en la sombra” suele utilizar barcos antiguos, navega bajo banderas de terceros países y aplica estructuras complejas de propiedad.
Los ingresos petroleros siguen siendo para Rusia una fuente importante de financiación para la guerra contra Ucrania. Tanto Pravda como Kyiv Post informan que el Kremlin, a pesar de las sanciones, sigue ganando miles de millones con el comercio de petróleo. Esto convierte a los petroleros en un objetivo estratégico en la lucha económica alrededor de la guerra.
Las explosiones suelen ocurrir poco después de visitar puertos rusos o justo después de que los barcos atraviesen regiones sensibles. Esto alimenta la especulación de que explosivos podrían haber sido colocados previamente o que las operaciones son ejecutadas con precisión por servicios extranjeros con acceso a inteligencia.
Tanto Lloyd’s List como Financial Times destacan que los incidentes repetidos causan inquietud dentro del sector marítimo. Los propietarios de petroleros y las compañías navieras adoptan medidas de seguridad adicionales y reevaluan los riesgos en rutas que antes se consideraban seguras. La incertidumbre sobre quién es responsable dificulta la aplicación de contramedidas adecuadas.

