El presidente Trump ha anunciado que quiere imponer aranceles elevados a las importaciones europeas en un plazo de 90 días, incluyendo automóviles y productos agrícolas. Con ello busca "corregir los desequilibrios europeos en su balanza comercial". Según medios franceses, esto forma parte de tensiones más amplias en las relaciones comerciales transatlánticas.
Como respuesta, la Unión Europea ha preparado planes para contraataques. La Comisión Europea está estudiando opciones para imponer aranceles a productos estadounidenses si Trump lleva a cabo su amenaza. Al mismo tiempo, los funcionarios de la UE desean aprovechar el acuerdo Mercosur para diversificar las rutas comerciales y reducir la dependencia de Estados Unidos.
Las organizaciones agrícolas francesas siguen fuertemente opuestas al acuerdo UE-Mercosur. Temen que los productos sudamericanos inunden el mercado francés, generando competencia desleal debido a diferentes normas de producción. Señalan los riesgos de precios más bajos, pérdida de ingresos y el debilitamiento de las normas ambientales y de bienestar animal.
Francia intenta formar dentro de la Unión Europea una llamada minoría de bloqueo. Esto significa que busca convencer a suficientes otros Estados miembros para que no ratifiquen el acuerdo. Actualmente, cuenta con el apoyo, entre otros, de Austria e Irlanda. Según informaciones, diplomáticos franceses mantienen consultas activas con países afines.
La nueva ministra francesa de Agricultura Annie Genevard intenta restablecer el diálogo roto con organizaciones agrícolas francesas como la FNSEA y Jeunes Agriculteurs. Para ello, se ha desplazado a las regiones para conversar con representantes agrícolas. También colabora con otros ministros para recuperar la confianza de los agricultores.
Para atender las inquietudes de los agricultores, el gobierno francés anunció la semana pasada diez medidas. Estas buscan mejorar el contacto entre los agricultores y la Oficina Francesa de la Biodiversidad (OFB). Entre las medidas figuran mediación, mejor comunicación y mayor claridad en la normativa. La ministra espera así reducir las tensiones en el campo.
Aunque la oposición francesa al acuerdo Mercosur sigue vigente formalmente, crece la presión dentro del gobierno para reconsiderarlo. Varios economistas franceses señalan que a corto plazo las sanciones estadounidenses podrían ser más dañinas para la economía francesa que el tratado comercial con Sudamérica.

