Los resultados de las elecciones regionales y locales en Francia y Alemania muestran una imagen dividida. Los resultados se consideran un barómetro importante para las relaciones nacionales y apuntan a desplazamientos en el apoyo hacia diferentes corrientes políticas.
En ambos países, las elecciones se ven como algo más que votaciones locales. Los resultados se interpretan ampliamente como una prueba para la política nacional y como un adelanto de próximas elecciones importantes. A finales de este año, se celebrarán elecciones en tres estados federados alemanes más y en Francia comenzará la campaña para las elecciones presidenciales.
Grandes ciudades
Los resultados son mixtos en ambos países. Las grandes ciudades juegan un papel central en la interpretación de las elecciones. En Francia, se trata de ciudades como París y Marsella, mientras que en Alemania, áreas urbanas importantes y estados federados también son determinantes en la imagen general.
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Es notable que los partidos del centro establecidos no definan el impulso político en todas partes, ni en Francia ni en Alemania. La atención se desplaza hacia los cambios en los partidos de los extremos, haciendo que el panorama político sea menos predecible.
Los Verdes
Los partidos y sus candidatos logran éxitos visibles en ambos países. Consiguen ganar apoyo en varias ciudades y regiones, desempeñando un papel importante en el panorama electoral. Así, Los Verdes ganan la alcaldía en Múnich y en la conservadora Baviera, la CSU de los democristianos sufre pérdidas considerables.
Los resultados electorales generan inmediatamente presión sobre los líderes de partido y decisiones estratégicas. En ambos países, las primeras reacciones ante los resultados miran principalmente hacia las consecuencias para la política nacional y la posición de los partidos a largo plazo. Esto se aplica en Alemania especialmente para el SPD y CDU (y el crecimiento continuo de AfD), y en Francia para la coalición centrista del presidente Macron.

