El gobierno quiere abordar con esta medida el sobrepeso y los malos hábitos alimenticios entre los jóvenes. Según un estudio reciente, un tercio de los estudiantes españoles consume alimentos fritos con demasiada frecuencia. Además, muchas escuelas ofrecen pocos sustitutos nutritivos como pescado y verduras frescas.
A partir de ahora, las cantinas escolares solo podrán ofrecer alimentos fritos una vez por semana. Por lo tanto, las patatas fritas, croquetas y otros aperitivos grasos desaparecerán en gran medida del menú. También se restringirán los productos con alto contenido en sal. Las cantinas deberán usar más ingredientes frescos y no procesados.
Otro punto destacado en las nuevas normas es la obligación de servir pescado al menos dos veces por semana. Esto representa un cambio para muchas escuelas: según investigaciones, unas 1.200 escuelas en España actualmente no ofrecen ningún pescado en sus comidas escolares.
Además, se prohibirá la venta de refrescos, dulces y otros snacks altamente procesados en los recintos escolares. Según el ministerio, estos productos no están en línea con una dieta equilibrada. También se retirarán de las escuelas las máquinas expendedoras de snacks.
La medida aplica a todas las escuelas, desde la educación primaria hasta las universidades. Las autoridades regionales tendrán la responsabilidad de supervisar su cumplimiento. El Ministerio de Salud subraya que una alimentación saludable es una responsabilidad compartida entre escuelas, padres y responsables políticos.
Los cambios son parte de un plan de salud más amplio del gobierno español, que también promueve más actividad física durante la jornada escolar y una mejor educación sobre estilos de vida saludables. El objetivo es prevenir problemas de salud en etapas posteriores de la vida.
Las escuelas dispondrán de un período de transición para adaptar sus menús a las nuevas normas. El gobierno proporcionará directrices y apoyo en este proceso. Según el ministerio, no se trata de castigos, sino de motivar. “Comer saludablemente debe convertirse en la norma, no en la excepción”, afirmó el ministro de Salud español.


