La disminución fue algo menor que en años anteriores, pero ahora ha llegado a un mínimo histórico. Una cuarta parte de la carne consumida en Alemania es carne de aves de corral, principalmente pollo. El año pasado se consumió considerablemente más: pasó de 12,2 a 13,1 kilogramos.
En Alemania ha existido durante años un debate social sobre la modernización de la agricultura y la ganadería. Se presta especial atención a la gran cantidad de estiércol animal que se debe esparcir en los pastizales, así como a las condiciones laborales y calidad en los mataderos alemanes. Un grupo de expertos del llamado comité Borchert presentó hace aproximadamente dos años un plan detallado para ello.
Una parte importante del plan es mejorar el bienestar animal en las granjas porcinas y del sector lechero. Para ello, los establos deberán ampliarse, financiados en parte (de alguna manera) por el gobierno. Sobre esto aún no hay consenso en la política alemana.
La Comisión de Futuro para la Agricultura (ZKL) considera que el apoyo estatal debería financiarse mediante un aumento del IVA sobre los alimentos de origen animal. Así lo comunicaron los expertos del comité Borchert en Berlín en un consejo al canciller federal Olaf Scholz.
En un consejo previo sobre la profunda transición agrícola se mencionaban tres posibles opciones de cofinanciación: el aumento del IVA para carne y lácteos, un nuevo impuesto sobre la carne, o una subvención estatal. En las campañas electorales de 2021, los actuales partidos de coalición de centroizquierda (SPD, Los Verdes y FDP) no lograron ponerse de acuerdo.
El punto central fue (y sigue siendo) la cuestión de quién debe asumir finalmente esa subvención: el propio granjero, el consumidor de carne o todos los contribuyentes. Los expertos financieros ahora sostienen que aumentar el IVA (rebajado hace dos años) es la solución más simple y práctica.
La asociación de agricultores alemana DBV se opone a esto: un IVA más alto o un nuevo impuesto específico a la carne encarecería los productos para el consumidor y podría reducir las ventas. El presidente de la DBV, Joachim Rukwied, defendió que el pago se haga con fondos generales a través de los impuestos.

